Un reciente análisis del grupo CETIS, difundido por FEDEA y firmado por especialistas en envejecimiento y cuidados, sostiene que la descentralización del sistema no es un problema, sino una oportunidad para mejorar la atención en todo el país
Según este estudio, la gestión de la dependencia en España tiene mucho que aprender de las experiencias desarrolladas por las comunidades autónomas. Al menos esa es una de las principales conclusiones del último informe difundido por FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), que pone el foco en el modelo catalán y defiende que Cataluña puede convertirse en un referente para mejorar el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) en el conjunto del país.
El documento -destaca el think tank presidido por el economista Ángel de la Fuente- no responde a una posición política, sino al trabajo de un equipo multidisciplinar de investigadores y expertos de reconocido prestigio en políticas de envejecimiento, dependencia y economía de los cuidados, coordinados por el profesor Sergi Jiménez-Martín.
La tesis del informe es clara: la descentralización no debe entenderse como una debilidad del sistema español de dependencia, sino como un auténtico laboratorio de innovación, donde las distintas comunidades autónomas pueden experimentar modelos organizativos y asistenciales que, si funcionan, puedan servir posteriormente al resto de España.
Cataluña, un banco de pruebas para mejorar la dependencia
El estudio recuerda que la Ley de Dependencia de 2006 creó un derecho común para todos los ciudadanos, pero dejó la gestión de los servicios sociales en manos de las comunidades autónomas. Esa arquitectura, lejos de ser un obstáculo, permite adaptar las políticas a la realidad demográfica, sanitaria y social de cada territorio.
En ese contexto, Cataluña constituye uno de los casos más relevantes por el volumen de actividad desarrollado en los últimos años.
Entre 2015 y 2024, el sistema catalán recibió cerca de 532.000 solicitudes iniciales de dependencia y elaboró aproximadamente 800.000 Programas Individuales de Atención (PIA).
Al mismo tiempo, el informe reconoce que persisten importantes desafíos, como los tiempos de espera —que rondan los 198 días para valorar el grado de dependencia y unos 270 días hasta la resolución de la prestación— o la todavía insuficiente coordinación entre los sistemas sanitario y social.
Precisamente por ello, los expertos consideran que analizar tanto los aciertos como las dificultades del modelo catalán puede ayudar a diseñar mejores políticas públicas para el conjunto del Estado.
La evidencia demuestra que algunas medidas funcionan
Uno de los aspectos más destacados del trabajo es que las principales evidencias científicas sobre la eficacia del sistema de dependencia en España proceden, precisamente, de estudios desarrollados en Cataluña.
Según recoge FEDEA, investigaciones realizadas con registros catalanes concluyen que las prestaciones de dependencia han contribuido a:
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reducir las hospitalizaciones evitables;
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disminuir las visitas no programadas a Atención Primaria;
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retrasar la jubilación anticipada de muchas personas cuidadoras;
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reducir los síntomas de depresión entre quienes atienden a familiares dependientes.
Para los autores, estas experiencias demuestran que el conocimiento generado en una comunidad autónoma puede convertirse en una herramienta muy útil para mejorar la gestión en otras regiones, siempre adaptándolo a sus características específicas.
Más financiación, pero también más corresponsabilidad
El informe llega en un momento especialmente relevante, tras la aprobación del Real Decreto-ley 17/2026, que incorpora 6.200 millones de euros adicionales para dependencia durante los ejercicios 2026 y 2027, la mayor inversión estatal realizada hasta la fecha en este ámbito.
Sin embargo, los investigadores lanzan también una advertencia.
La experiencia de anteriores planes de financiación demuestra que el aumento de las transferencias estatales puede provocar que algunas comunidades reduzcan su propio esfuerzo presupuestario, diluyendo parte del efecto de la inversión.
Por ello, FEDEA considera necesario que el reparto de fondos vaya acompañado de mecanismos de corresponsabilidad, indicadores públicos que permitan conocer el esfuerzo financiero de cada administración y sistemas de evaluación que garanticen que los nuevos recursos llegan realmente a las personas dependientes.
Tres lecciones para toda España
El informe identifica tres enseñanzas que, a juicio de los expertos, trascienden el caso catalán.
La primera es que la descentralización puede ser una fortaleza, ya que permite adaptar los servicios a las necesidades reales de cada territorio, siguiendo modelos similares a los implantados en países como Dinamarca, Países Bajos o Japón.
La segunda consiste en que las buenas prácticas desarrolladas por una comunidad autónoma pueden servir de referencia para el resto, siempre que exista una adecuada evaluación de resultados.
Y la tercera apunta a la necesidad de crear sistemas de información interoperables entre los ámbitos sanitario y social, que permitan comparar datos, medir resultados y compartir conocimiento entre administraciones.
Un modelo basado en la evaluación y no en la uniformidad
Entre sus recomendaciones, el grupo CETIS plantea reforzar la atención domiciliaria, avanzar hacia residencias con un funcionamiento más parecido al de un hogar, dignificar el empleo en el sector de los cuidados, integrar la atención sanitaria y social y garantizar una financiación estable.
Pero el mensaje central del documento es otro: la mejora del sistema de dependencia no pasa por imponer un modelo único para toda España, sino por aprovechar la experiencia acumulada por las comunidades autónomas, evaluar con rigor qué políticas funcionan mejor y convertir ese aprendizaje en una herramienta útil para todo el país.
El informe ha sido elaborado por Victoria Coll, Joan Costa-Font, Jaume Estany, Helena Hernández-Pizarro, Sergi Jiménez-Martín, Gemma Perera, Albert Prades y Toni Vilà, todos ellos especialistas en envejecimiento, economía de la salud y políticas de cuidados, en un trabajo académico revisado y difundido por FEDEA, una de las instituciones de referencia en el análisis de las políticas públicas en España.