¿Cuál es el riesgo real de contagio del hantavirus en Europa? la clave está en la variante

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El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una imagen de archivo Europa Press/Contacto/Lian Yi

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La aparición de varios posibles casos de hantavirus en distintos países ha activado el seguimiento epidemiológico internacional, aunque las autoridades sanitarias coinciden en que el riesgo para la población general en Europa sigue siendo muy bajo.

El hantavirus no se considera una enfermedad de transmisión comunitaria habitual ni comparable a virus respiratorios como el COVID-19.

Se trata de una familia de virus zoonóticos, cuyo contagio ocurre principalmente por exposición a roedores infectados, a través de la inhalación de partículas procedentes de orina, heces o saliva.  La transmisión entre personas es excepcional y, cuando se ha documentado, ha requerido contacto muy estrecho y prolongado con casos sintomáticos, generalmente en contextos muy concretos.

El foco actual, el brote vinculado al MV Hondius 

La atención internacional se centra en el brote asociado al crucero MV Hondius, en el que se han identificado casos compatibles con una variante del tipo virus de los Andes, considerada la única dentro del grupo con capacidad documentada, aunque limitada, de transmisión entre humanos en determinadas circunstancias.

Organismos como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) mantienen que el riesgo para la población general europea es muy bajo, especialmente en ausencia de contacto directo con casos confirmados o exposición a entornos con presencia de roedores infectados.

En paralelo al brote del crucero, distintos países han notificado casos aislados en investigación:

En Israel, las autoridades sanitarias han confirmado la detección de un caso importado en un paciente que habría contraído la infección durante un viaje a Europa del Este. El caso está siendo monitorizado, pero no hay evidencia de transmisión local ni de brote activo.

En Francia, también se ha informado de un ciudadano en aislamiento preventivo tras presentar síntomas compatibles y haber compartido un vuelo con una persona vinculada al entorno del brote internacional. En este caso, el diagnóstico aún no está confirmado.

La letalidad depende de la variante y del contexto de exposición

Los datos epidemiológicos muestran una gran variabilidad según la región y la cepa implicada. La virus de los Andes y otras variantes de las Américas pueden presentar los cuadros más graves, mientras que en Europa y Asia predominan formas distintas.

Según la Organización Mundial de la Salud, la letalidad puede situarse aproximadamente entre menos del 1% y el 15% en Asia y Europa, mientras que en algunas infecciones en América puede alcanzar hasta el 50% en casos graves.

En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que la mortalidad histórica del síndrome pulmonar por hantavirus ronda el 35%, aunque siempre referida a pacientes ya infectados y diagnosticados, no a la población general.

La clave epidemiológica es que estos porcentajes no reflejan el riesgo de la vida cotidiana, sino el desenlace en personas que ya han sido infectadas tras una exposición concreta.

Evaluación del riesgo: una infección de baja transmisibilidad

Los expertos coinciden en que el hantavirus presenta un patrón de transmisión muy distinto al de los virus respiratorios de alta difusión comunitaria. La mayoría de infecciones humanas se producen por contacto con roedores en entornos específicos como zonas rurales, almacenes o espacios cerrados con presencia de animales infectados.

El periodo de incubación habitual oscila entre una y tres semanas, aunque puede variar más ampliamente según el caso.

Las autoridades insisten en que, pese a la aparición de casos vinculados a distintos focos internacionales, el hantavirus sigue siendo una infección de baja transmisión entre humanos y riesgo muy limitado fuera de contextos específicos de exposición.