El guardameta del Real Zaragoza, Esteban Andrada, ha sido sancionado con 13 partidos de suspensión tras su agresión a Jorge Pulido durante el derbi aragonés frente a la SD Huesca.
La acción se produjo con el juego ya parado, cuando Andrada se dirigió hacia el defensor rival y le propinó un puñetazo en el rostro, provocando un hematoma y una tangana entre ambos equipos.
Cómo se desglosan los 13 partidos
El castigo impuesto por el Comité de Competición se reparte de la siguiente manera:
- 12 partidos por agresión considerada muy grave
- 1 partido adicional por la expulsión previa tras ver doble amarilla
La suma convierte la sanción en una de las más severas recientes en el fútbol profesional en España.
Claves del castigo: intencionalidad y violencia fuera de juego
El órgano disciplinario ha tenido en cuenta varios factores agravantes:
- Acción completamente ajena al juego
- Desplazamiento del portero hacia el rival antes del golpe
- Uso de fuerza directa y sin posibilidad de disputa del balón
Estos elementos encajan en los supuestos más duros del reglamento disciplinario, lo que explica la contundencia de la sanción. El caso reabre el debate sobre la violencia en el fútbol y refuerza el mensaje disciplinario: las agresiones fuera de contexto competitivo reciben castigos ejemplares que pueden condicionar toda una temporada.
La ausencia de Andrada durante 13 jornadas supone un golpe importante para el Real Zaragoza en el tramo decisivo de la temporada, obligando al club a reconfigurar su portería durante más de tres meses de competición.