En los últimos cinco años he visitado en varias ocasiones Asia Central. Como observador electoral en Kazajstán, en Kirguistán en una conferencia internacional y este último mes en Uzbekistán y de nuevo en Kazajstán para abordar con su representantes parlamentarios y gubernamentales el impacto del cambio climático en la región, las políticas de igualdad de género, la gestión del agua y por supuesto el estado de los derechos humano y la democracia.
Como senador y vicepresidente de la Asamblea parlamentaria de la Organización de Seguridad y Cooperación para Europa (OSCE) -57 países miembros entre los que figuran Tayikistán, Turkmenistán, Kazajstán, Uzbekistán y Kirguistán y más de 1.000 millones de habitantes de Vladivostok a Vancouver- la región está marcada por una obviedad que repiten sus representantes.
China y Rusia abrazan a una región que sufre de manera singular el aumento del cambio climático, de la población o el impacto de la islamización
Sí, la geografía importa. China y Rusia abrazan a una región que sufre de manera singular el aumento del cambio climático, el aumento de la población, el impacto de la islamización y el elefante en la habitación que todos identifican con el régimen talibán en Afganistán, que ahora mismo ha creado un conflicto abierto con varios países por la construcción del canal Qosh Tepa que puede afectar de forma severa en materia hídrica a Turkmenistán y Uzbekistán y que además obliga a un diálogo con los talibanes de forma permanente.
Un diálogo en la región que va reforzando la cooperación de los países que buscan fórmulas para profundizar sus lazos comunes y caminar hacia una mayor integración regional. Este fue uno de los aspectos relevantes de los encuentros tanto en Astana como en Tashkent.
Una mejor integración
Hace varias décadas, especialmente tras la caída soviética, la región ya reflexionó sobre cómo ser más visibles a nivel global, cómo integrarse mejor. Hoy, 20 años después, sus líderes reflexionaron abiertamente durante nuestra visita sobre cómo mejorar la cooperación y transformarla en una integración regional reforzada.
Una de las sinergias que se buscan es una mayor integración comercial que a la vez permita abordar mejor el cambio climático
De hecho, una de las sinergias que buscan es una mayor integración comercial por un lado, y que a la vez permita abordar mejor el cambio climático y eso vaya aparejado con mayor captación de fondos para una transformación energética y climática, aunque es evidente que también tienen en estos momentos en Kazajstán un debate sobre el uso del nuclear que socialmente de momento parece poco aceptado.
Durante la visita, las riadas en Kazajstán pusieron en evidencia la necesidad de coordinación, de acelerar la lucha contra el cambio climático, y por supuesto se evidenció la necesidad de reforzar la cooperación regional existente.
