El eco de Gaugamela en Teherán

José Antonio Monago, portavoz adjunto del PP en el Senado: «El gran interrogante ahora no es si Irán puede o no reconstruir su capacidad nuclear es si el régimen podrá sostener su autoridad en el interior y su influencia en el exterior»

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En la historia militar, hay momentos que definen más que batallas: revelan el colapso de imperios o el nacimiento de un nuevo orden. Gaugamela, Salamina, Austerlitz, Stalingrado… cada una supuso más que una victoria o una derrota. Supusieron un giro de época.

En 2025, en las arenas del Irán contemporáneo, el eco de esas gestas resuena con nuevos instrumentos: drones furtivos, bombas anti búnker, amenazas nucleares. Teherán ha sido golpeado como nunca. Y el resultado, más que una guerra convencional, parece anunciar el principio del fin de un régimen… o el nacimiento de un vacío geopolítico peligroso.

En la madrugada del 22 de junio, Estados Unidos ejecutó una operación coordinada y devastadora contra el corazón del programa nuclear iraní. Bombarderos B‑2, invisibles al radar, lanzaron catorce bombas anti búnker sobre las instalaciones subterráneas de Fordow, Natanz e Isfahán. Simultáneamente, submarinos estadounidenses dispararon misiles de crucero Tomahawk desde el Golfo Pérsico. Esta acción, bautizada Operación Midnight Hammer, se diseñó para asestar un golpe quirúrgico pero contundente contra la capacidad de enriquecimiento de uranio de Irán.