El Tratado de Maastricht, firmado hace treinta años, inauguro la nueva Europa al declarar que el objetivo de la nueva UE sería la creación de “una unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa”. En esta frase se encuentran los dos principios que han guiado, y deben seguir guiando, al proyecto europeo.
En primer lugar, que la Unión Europea existe para agrupar a todos los europeos que comparten valores democráticos y que comparten el deseo de vivir en un continente en paz. En segundo lugar, que el objetivo de la Unión es promover la cooperación entre estos pueblos para garantizar su seguridad y prosperidad. Estos dos aspectos de la presente etapa del proyecto europeo, su ampliación e integración efectiva, son los que dominarán la próxima legislatura europea.
