El pleno del Parlamento de Navarra ha dado luz verde este jueves a una resolución en la que la Cámara “reafirma su compromiso continuo con los objetivos del Acuerdo Climático de París y los objetivos de reducción de GEI exigidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), y se compromete a cumplir con sus reducciones proporcionales de gases de efecto invernadero en virtud del Acuerdo Climático de París”.
La iniciativa, promovida por Geroa Bai, ha salido adelante con el respaldo de PSN, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin, la abstención de UPN y el rechazo de PPN, Vox y la parlamentaria no adscrita.
En un segundo punto, el texto aprobado por el Legislativo foral “respalda formalmente el llamamiento a favor de un Tratado sobre Combustibles Fósiles -no proliferación y eliminación progresiva-”.
En el tercer apartado, la Cámara foral insta de manera expresa al Gobierno de Navarra a “apoyar la iniciativa de un Tratado sobre Combustibles Fósiles” y le reclama “promover medidas para dar a conocer esta iniciativa entre la ciudadanía, y fomentar el debate y la colaboración con otras instituciones y agentes sociales implicados”.
La resolución también emplaza al Ejecutivo central. Así, se urge al Gobierno de España a “apoyar la iniciativa de un Tratado sobre Combustibles Fósiles”.
Finalmente, el Parlamento de Navarra “reafirma su posicionamiento en favor de una transición energética justa y equitativa para los trabajadores, las comunidades y las economías que dependen de los combustibles fósiles, sin dejar a nadie atrás”.
En la exposición de motivos, se subraya la sintonía con los objetivos del Tratado sobre Combustibles Fósiles, definido como una iniciativa diplomática orientada a la “creación de un instrumento jurídico vinculante que ponga fin a la expansión del petróleo, el gas y el carbón” y que, al mismo tiempo, “apoye una transición energética justa y equitativa, de acuerdo con lo recomendado por la ciencia”.
El texto recuerda que los combustibles fósiles son considerados los “principales causantes de la emergencia climática, responsables de casi el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y alrededor del 90% de las emisiones de CO2. Socavan, por tanto, el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con impactos significativos en la salud de las personas y en la naturaleza, y su extracción se asocia a conflictos armados y graves violaciones de los derechos humanos”.
Asimismo, se alerta de que, pese a las advertencias científicas, la demanda global de combustibles fósiles “continúa aumentando a nivel global -los gobiernos tienen previsto extraer antes de 2030 más del doble de la cantidad de combustibles fósiles-, con el consiguiente incremento de la financiación, también a nivel de subsidios -se prevé que alcancen los 8,2 billones de dólares en 2030-”.
El documento recuerda que el Tratado sobre Combustibles Fósiles cuenta ya con el apoyo de 18 países, más de 140 ciudades y gobiernos subnacionales, al menos 4.000 organizaciones de la Sociedad Civil, así como de la OMS, el Parlamento Europeo y más de 3.000 científicos.
En paralelo, se menciona que el Acuerdo de París persigue limitar el aumento de la temperatura media global a 1,5 °C sobre los niveles preindustriales, poniendo el foco en la reducción de emisiones, pero sin fijar topes a la producción ni al consumo de petróleo, gas y carbón, ni prever un mecanismo específico para negociar “una transición justa hacia las energías renovables”.
Por último, se recuerda que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ya advirtió en 2018 de la necesidad de alcanzar las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) hacia mediados de siglo para “tener una posibilidad razonable de limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados”.