La consulta pública lanzada por la Comisión Europea activa a la industria financiera, que reclama simplificación normativa, culminar la Unión Bancaria y medidas concretas para competir a escala global.
La Comisión Europea ha puesto en marcha una consulta pública clave sobre la competitividad del sector bancario en la Unión Europea, un proceso que ya ha movilizado a los principales actores financieros del continente. Entre ellos, la Association for Financial Markets in Europe (AFME) ha presentado una respuesta contundente en la que no solo diagnostica los retos estructurales del sistema, sino que exige medidas concretas para garantizar que la banca pueda sostener el crecimiento económico y las necesidades de inversión de la UE en los próximos años.
La patronal subraya que los bancos europeos siguen siendo actores centrales como prestamistas, intermediarios en los mercados y proveedores de instrumentos de gestión de riesgos para empresas, inversores y administraciones públicas. Sin embargo, advierte de que su capacidad para desempeñar ese papel está condicionada por un entorno regulatorio complejo y por desventajas competitivas frente a otras jurisdicciones.
“Un sector bancario sólido y competitivo es esencial para alcanzar los objetivos estratégicos de la UE”, afirma Adam Farkas, quien insiste en que Europa necesita avanzar hacia una Unión Bancaria plenamente operativa y un marco normativo “racionalizado y ágil”. Según Farkas, no se trata de desregular, sino de “impulsar el mercado único bancario y simplificar el marco regulador”.
Una consulta pública con altas expectativas
El proceso abierto por Bruselas -que servirá de base para el informe de competitividad previsto para este verano- es percibido por el sector como una oportunidad crítica. Fuentes del mercado señalan que existe una expectativa creciente de que la consulta no se quede en un ejercicio teórico, sino que desemboque en propuestas legislativas tangibles.
Desde AFME se insiste en que el resultado debe traducirse en “reformas reales” que permitan a la banca europea competir en igualdad de condiciones a nivel global, al tiempo que se preserva la estabilidad financiera. La organización recuerda que la economía europea depende en mayor medida de la financiación bancaria que otras regiones, lo que eleva la importancia sistémica del sector.
Fragmentación y exceso regulatorio: los principales frenos
Uno de los mensajes más claros del documento es la urgencia de culminar la Unión Bancaria. La fragmentación actual, según AFME, impide la libre circulación de capital y liquidez dentro de los grupos bancarios, limita la consolidación y reduce la eficiencia del sistema.
Además, el sector denuncia la existencia de requisitos regulatorios duplicados y superpuestos que, en la práctica, erosionan la competitividad. La complejidad del marco -desde legislación de nivel 1 hasta directrices técnicas- genera costes adicionales y dificulta la adaptación a un entorno cada vez más digital y globalizado.
Basilea, competencia global y revisión legislativa
Otro de los puntos críticos es la necesidad de garantizar igualdad de condiciones frente a competidores internacionales. AFME defiende que estándares como Basilea III deben aplicarse de forma coherente entre jurisdicciones, evitando desviaciones que penalicen a los bancos europeos.
En este contexto, la asociación reclama una revisión rigurosa de los marcos regulatorios comparados y, si es necesario, la modificación de legislación de nivel primario para corregir divergencias relevantes.
Digitalización y presión competitiva
El informe también pone el foco en la transformación digital. Aunque los bancos europeos están invirtiendo de forma significativa, factores estructurales y regulatorios limitan el impacto de estas inversiones frente a grandes operadores tecnológicos y competidores internacionales.
Para el sector, la clave está en equilibrar innovación y regulación sin generar cargas adicionales que frenen la competitividad.
De la consulta a la acción
La industria financiera coincide en un punto esencial: la consulta pública debe ser el punto de partida, no el final del proceso. En línea con las conclusiones recientes del Consejo Europeo, AFME insta a que el futuro informe de la Comisión se traduzca rápidamente en iniciativas legislativas concretas.
“El debate sobre competitividad no es abstracto”, señalan fuentes del sector. “Se trata de garantizar que los bancos puedan financiar infraestructuras, apoyar a las empresas y canalizar inversión hacia la transición digital y energética”.
A medida que avanza el proceso, AFME ha reiterado su disposición a colaborar con las instituciones europeas. Pero el mensaje de fondo es claro: sin simplificación normativa, mayor integración y coherencia internacional, la banca europea corre el riesgo de quedar rezagada en un entorno financiero cada vez más competitivo.