El Producto Interior Bruto (PIB) de Canarias crecerá un 2,5% en el presente ejercicio y un 2% en 2027, en un escenario marcado por la “incertidumbre” asociada al “shock” en el mercado del crudo, y en el que se anticipa la generación de unos 35.000 empleos adicionales en el plazo de dos años.
Estas previsiones se recogen en el “Informe Situación Canarias 2026” del servicio de estudios de BBVA, presentado este miércoles por el economista jefe de la entidad en España, Miguel Cardoso. El documento detalla que, aunque en 2027 el crecimiento de las islas será inferior al promedio nacional —2,5% frente al 2%—, el PIB regional se situará casi un 17% por encima del nivel previo a la pandemia.
El análisis parte del supuesto de que la guerra de Irán se prolongue como máximo seis semanas. No obstante, Cardoso ha subrayado que las proyecciones podrían revisarse si el conflicto se extiende en el tiempo y el petróleo se mantiene caro durante todo el ejercicio.
De acuerdo con los cálculos del banco, un repunte del 10% en la cotización del crudo recortaría dos décimas al avance del PIB y sumaría tres décimas a la inflación. Aun así, Cardoso ha indicado que, con el barril en el entorno de 90 o 100 dólares, todavía no se detectan cambios significativos en los hábitos de consumo ni señales de recesión —ha recordado que en 2010, con la inflación actualizada, el barril llegó a 160 dólares—.
El economista ha alertado de que ya se percibe un escenario de “desaceleración” del gasto turístico, tanto en pernoctaciones como en desembolso en destino, y ha confiado en que este freno pueda verse “compensado” por el desvío de viajeros desde destinos competidores afectados por la guerra en Oriente Medio. Ha recordado que algo similar ocurrió durante la “Primavera Árabe”, cuando el turismo incrementó su ritmo de crecimiento en un tercio.
Pese a ello, ha señalado que Canarias atraviesa un “buen momento”, ya que el menor dinamismo turístico se ve acompañado por un avance del consumo interno y de la inversión pública, impulsados por el aumento de la afiliación a la Seguridad Social y por subidas salariales superiores a la media del país.
Asimismo, ha apuntado que la construcción será otro motor relevante del crecimiento, llamada a responder al “déficit” de vivienda asequible y apoyada en unas condiciones de financiación favorables, gracias a unos tipos de interés todavía asumibles.
En este contexto, ha explicado que el fuerte encarecimiento de los alquileres está desplazando parte de la demanda hacia la compra de vivienda, aunque los hogares con menos recursos se enfrentan a la dificultad de ahorrar para acceder a la operación. Este desajuste se produce en un mercado en el que, desde 2021, se han constituido 50.000 nuevos hogares en Canarias, mientras que solo se han incorporado 17.400 viviendas.
Cardoso ha puesto de relieve que el peso del gasto en viajes y restauración continúa al alza, hasta convertirse en un componente “estructural” del consumo y no en una simple “moda post-covid”, y ha mostrado su confianza en el papel de los “turistas prestados” para mitigar el “agotamiento” del mercado.
Impacto de la regularización de migrantes y de las medidas anticrisis
En relación con el proceso de regularización de migrantes, BBVA estima que alcanzará a casi 30.000 personas en el archipiélago. Aunque no se espera un “efecto cero”, el economista jefe ha sostenido que, en principio, el impacto “será positivo”, ya sea por la mejora de las condiciones laborales de quienes trabajan en la economía sumergida o por la posibilidad de acceder a empleos más acordes con su cualificación.
Preguntado por los denominados decretos anticrisis, ha señalado que estas iniciativas deben ser “temporales” y “focalizadas” en los subsectores más afectados, como transportistas, agricultores, ganaderos o familias vulnerables ante el encarecimiento de la electricidad.
Ha indicado que estas políticas resultan “efectivas” para hogares y empresas en el corto plazo, pero se volverían “inaguantables” si el barril se estabilizara en 120 dólares, especialmente en ausencia de una flexibilización de las reglas fiscales por parte de la UE.
De hecho, ha advertido de que, si los gobiernos mantienen una inyección elevada de recursos sin que la demanda se ajuste, podría producirse una presión al alza sobre los tipos de interés.