La Comisión Europea considera que la situación presente de los intercambios comerciales entre la Unión Europea y China “no son sostenibles” y plantea la necesidad de articular una reacción “contundente y coherente” para reorientar las relaciones económicas con un país al que sigue viendo como “socio fundamental” para el bloque comunitario.
Esta conclusión se ha puesto de manifiesto tras un debate de orientación celebrado de forma extraordinaria este viernes en el Colegio de Comisarios, convocado por la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, con el objetivo de examinar “las oportunidades y los retos” que entraña el vínculo con el gigante asiático, marcado por las tensiones recurrentes en torno a los subsidios ilegales de Pekín a sus empresas y a la sobrecapacidad industrial que genera.
“El actual estado de las relaciones comerciales y de inversiones no es sostenible. Mientras los intereses económicos y de seguridad están cada vez más interligados, las dos dimensiones requerirán una respuesta más contundente y robusta”, han señalado fuentes comunitarias al término de la discusión, sobre la que Bruselas ha evitado ofrecer detalles adicionales.
Pese a ello, el Ejecutivo comunitario insiste en subrayar que “China es un socio fundamental” para la Unión Europea y, por tanto, “el compromiso y el diálogo continuarán”. Desde la Comisión se defiende que la UE debe establecer un marco que “reduzca los riesgos” en su relación con Pekín, sin que ello implique romper los lazos existentes.
El intercambio de puntos de vista entre los comisarios pretende “alimentar” las conversaciones que mantendrán en las próximas semanas las grandes potencias en el seno del G7 y los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea en la cumbre del 18 y 19 de junio en Bruselas, donde se prevé un choque entre los Estados partidarios de endurecer las medidas comerciales, como Francia e Italia, y aquellos, como Alemania o España, que abogan por una aproximación más prudente para no poner en peligro las inversiones.
Entre los principales frentes abiertos entre la UE y China figura el mecanismo diseñado para blindar la siderurgia europea frente a la sobreproducción mundial, cuya fuente principal son los fabricantes chinos. Este instrumento permitirá a la Unión reducir de forma drástica el volumen de acero que puede entrar en el mercado único sin aranceles y elevar hasta el 50% los derechos aplicables a las importaciones que rebasen ese umbral.
Las autoridades chinas han asegurado esta semana que están negociando con la parte europea una salida en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para esquivar estas limitaciones, extremo que Bruselas no ha confirmado, aunque sí ha reconocido que mantiene contactos con otros socios en el seno de la organización multilateral.
En la víspera del debate celebrado este viernes en Bruselas, el Gobierno chino advirtió el jueves, a través de un portavoz de su Ministerio económico, de que cualquier “discriminación” que la Unión Europea imponga a empresas o productos chinos será respondida por Pekín con “contramedidas para salvaguardar sus derechos e intereses legítimos”.