El comisario europeo de Vivienda, Dan Jorgensen, ha expresado su intención de “recibir inspiración” de Barcelona para encontrar respuestas a la crisis de acceso a la vivienda. Ha subrayado que la futura normativa europea no debe recortar la capacidad de actuación de las ciudades en este ámbito y ha valorado de forma positiva tanto la restricción de los pisos turísticos como la definición de zonas tensionadas.
En una rueda de prensa en el Ayuntamiento de Barcelona junto al alcalde, Jaume Collboni, tras mantener una reunión este lunes en el consistorio, ha señalado que la capital catalana es “una de las ciudades que más está sufriendo esta crisis y, a la vez, es una de las que más está haciendo para abordarla”.
“Estoy aquí para aprender y entender, estoy aquí para escuchar sobre el carácter de los retos, pero también estoy aquí para estudiar qué se está haciendo”, ha remarcado, defendiendo que cuando la Comisión presente una propuesta legislativa europea será con el propósito de ofrecer a las ciudades mejores herramientas para hacer frente al problema habitacional.
Cuestionado sobre la prohibición de los pisos turísticos a partir de 2028, Jorgensen ha remarcado que “sin ninguna duda los alquileres de corta duración son un gran problema, no solo en Barcelona sino en toda la UE”.
En esta línea, ha recordado que “lo que empezó como una gran idea”, ha terminado expulsando a residentes de sus hogares por la presión turística, una situación que ya no se limita a grandes urbes como Barcelona, sino que también afecta a localidades más pequeñas.
Sobre las áreas tensionadas, ha indicado que constituyen una “buena manera” de encarar la crisis de vivienda y ha insistido en que Barcelona es un referente del que quiere tomar ideas para futuras normas europeas.
Regulación y recursos para vivienda asequible
Collboni, en el marco del Plan Europeo de Vivienda Asequible, ha reiterado la urgencia de que las ciudades dispongan de partidas presupuestarias específicas para levantar vivienda y adquirir suelo: “Es de una lógica aplastante que si tienes un plan y tendrás una ley, tienes que tener presupuestos”.
El alcalde ha recordado que la propia Comisión Europea calcula en unos 150.000 millones de euros anuales la inversión necesaria para encarar este reto, y ha advertido de que la cuestión de la financiación será “una batalla difícil”, en la que las ciudades trasladarán sus propuestas al Parlamento Europeo y a la Comisión Europea.
Ha puesto en valor que entre 2023 y 2027 Barcelona habrá destinado 310 millones de euros procedentes de financiación directa o indirecta de la UE —130 millones de los fondos Next Generation y 180 millones del Banco Europeo de Inversiones—, y ha asegurado que estas inversiones ya son visibles en la ciudad, por ejemplo en promociones de vivienda recientemente entregadas.
Una respuesta europea a un problema europeo
Collboni ha celebrado que, por primera vez, exista un plan europeo para las ciudades y que se vaya a presentar la primera ley europea de vivienda de la historia. Ha reclamado tanto recursos como un marco regulador sólido y ha añadido que “ante un problema europeo tiene que haber una respuesta europea”.
El alcalde ha aplaudido las declaraciones del comisario Jorgensen sobre la normativa aplicada en Barcelona y ha remarcado: “Reconoce el problema que en un mercado tensionado supone la existencia de los pisos turísticos”.
“Las medidas que estamos aplicando en Barcelona del Pla Viure nos han permitido contener la subida de precios en la ciudades y hacer regulaciones extraordinarias por lo que respecta a la vivienda de uso turístico”, ha concluido.