La oferta de vuelos programados entre los principales hubs de conexión de las Américas y Oriente Medio ha registrado un recorte muy acusado tras la reciente escalada del conflicto en Irán, de acuerdo con el último informe elaborado por Mabrian y Data Appeal (Grupo Almaviva).
El trabajo detalla que la capacidad de asientos con origen en Estados Unidos encabeza el retroceso, con una caída del 59,1%, mientras que en América Latina el efecto resulta más limitado, aunque claramente visible en plazas clave como el mercado brasileño.
El análisis comparativo toma como referencia el periodo comprendido entre el 14 de abril y el 31 de mayo de 2026 y pone de manifiesto la reacción casi inmediata del sector aéreo ante el aumento de la tensión geopolítica.
Las cifras contrastan la planificación actual con la capacidad disponible apenas una semana antes del inicio de las hostilidades, poniendo el foco en los enlaces directos que unen Estados Unidos, México y Brasil con los principales aeropuertos de conexión de Asia Occidental.
En el caso de Estados Unidos, el recorte cercano al 60% en la oferta de plazas afecta a 14 aeropuertos internacionales y obedece a una doble estrategia de ajuste de capacidad.
Por una parte, las aerolíneas estadounidenses United Airlines, American Airlines y Delta Air Lines han optado por cancelar determinadas rutas, mientras que las compañías del Golfo han procedido a redimensionar su despliegue.
Entre estas últimas sobresale el fuerte ajuste de Qatar Airways, que ha reducido su capacidad desde EE.UU. en un 60,5%, seguida de Royal Jordanian con
En América Latina, el impacto se reparte de forma desigual y sitúa a Brasil como el país más perjudicado de la región.
Los enlaces desde São Paulo y Río de Janeiro hacia Doha, Dubái y Estambul han sufrido recortes importantes, encabezados de nuevo por la ruta São Paulo-Doha de Qatar Airways, que ve recortada su capacidad en un 57,9%.
Emirates también ha disminuido en un 10,2% el número de asientos ofertados desde Brasil, mientras que Turkish Airlines registra un descenso más moderado del 2,3% en sus operaciones con destino Estambul.
México, en cambio, muestra el menor impacto debido a su reducida red de vuelos directos con la zona en conflicto, con una caída de solo el 3,2% en su única ruta disponible.
Los expertos señalan que la evolución futura de la capacidad aérea estará marcada no solo por los condicionantes de seguridad, sino también por el encarecimiento del combustible, un factor que podría orientar la demanda hacia viajes domésticos y regionales con tarifas más estables.