El FSB alerta de riesgos en el auge del crédito privado, con activos de hasta 1,7 billones

El FSB advierte de crecientes riesgos en el mercado global de crédito privado, que ya mueve hasta 1,7 billones de euros en activos.

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(Foto de ARCHIVO) Hacienda ya ha devuelto 315,2 millones a 548.241 contribuyentes de C-LM, el 81,43% de lo solicitado   21/4/2016 EUROPA PRESS

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El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), organismo que actúa como supervisor del sistema financiero mundial, ha lanzado una advertencia sobre las vulnerabilidades asociadas al crédito privado. Este mercado, que a finales de 2024 se situaba en una horquilla de entre 1,5 y 2 billones de dólares (1,3 y 1,7 billones de euros) en activos, ha experimentado un fuerte repunte en múltiples jurisdicciones gracias a su capacidad para proporcionar financiación a medida a las compañías, incluidas aquellas con un perfil de riesgo más elevado o con garantías limitadas.

En un informe difundido este miércoles, el FSB explica que, en sus inicios, el crédito privado se dirigía sobre todo a empresas de tamaño medio y estaba reservado prácticamente en exclusiva a inversores institucionales, como fondos de pensiones y aseguradoras. Sin embargo, en la actualidad este tipo de financiación es cada vez más utilizado por grandes corporaciones y empieza a abrirse a la participación de inversores minoristas.

“Si bien el crecimiento del crédito privado puede aportar beneficios, también genera posibles vulnerabilidades”, señala la institución encabezada por Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra. El organismo remarca que el crédito privado, en su dimensión y presencia actuales, “no se ha puesto a prueba durante una grave recesión económica”, lo que podría sacar a la luz debilidades importantes relacionadas con los niveles de apalancamiento y la capacidad de pago de los prestatarios.

El documento incide en la intensa interconexión que se ha creado dentro del ecosistema del crédito privado entre gestoras de activos, bancos, aseguradoras y firmas de capital riesgo. Según sus cálculos, las exposiciones directas de la banca a fondos de crédito privado alcanzarían los 220.000 millones de dólares (188.125 millones de euros) en líneas de crédito, tanto dispuestas como comprometidas y aún no utilizadas, mientras que algunas estimaciones del sector sitúan este rango entre 270.000 y 500.000 millones de dólares (230.880 y 427.556 millones de euros).

El FSB añade que también se detectan vulnerabilidades procedentes de exposiciones indirectas. Entre ellas figuran los casos en los que las entidades financieras conceden líneas de crédito rotativas a empresas que, al mismo tiempo, se financian a través de fondos de crédito privado, así como el incremento del uso de estructuras de transferencia de riesgo sintéticas.

Otro de los focos de preocupación es la falta de transparencia en la valoración de los activos y la fuerte dependencia de calificaciones crediticias privadas. El informe subraya que muchos prestatarios de crédito privado no disponen de rating público, lo que reduce la visibilidad para el mercado y complica el seguimiento de los riesgos en momentos de tensión financiera.

Asimismo, el FSB destaca que la concentración de estas operaciones en unos pocos sectores —principalmente tecnología, sanidad y servicios— dificulta la supervisión del conjunto del mercado y eleva la probabilidad de que un problema localizado en una empresa o industria pueda derivar en una perturbación más amplia. El organismo advierte, además, de que el elevado apalancamiento suele ir acompañado de estructuras complejas y poco transparentes.

“Los problemas de liquidez se derivan de la creciente popularidad de los fondos que ofrecen opciones de reembolso a los inversores, lo que puede aumentar la prociclicidad del crédito privado”, apunta el FSB, aludiendo al riesgo de que se amplifiquen los ciclos de auge y caída cuando se producen reembolsos masivos.

El informe también pone el foco en las carencias de información, que dificultan una supervisión adecuada del sector. Las diferencias en las definiciones utilizadas por cada jurisdicción y la escasez de datos detallados a nivel de fondos y préstamos complican la medición de las exposiciones y de los posibles canales de transmisión de tensiones al resto del sistema financiero.

Ante este escenario, el supervisor internacional plantea la creación de un conjunto mínimo de indicadores comparables que permita a las autoridades monitorizar el tamaño y la evolución del mercado, sus vínculos con bancos y aseguradoras, los niveles de apalancamiento, las características de liquidez, el grado de concentración, la actividad transfronteriza y la calidad crediticia de los prestatarios.