España destina casi 5.000 millones a centros de datos en 2025, más del doble que hace dos años

España dispara la inversión en centros de datos hasta 4.927 millones en 2025 y se consolida como polo clave para la nube y la inteligencia artificial.

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Uno de los Centro de Procesamiento de Datos del Gobierno de Navarra. GOBIERNO DE NAVARRA

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España ha comprometido 4.927 millones de euros en el último año para levantar nuevos centros de datos, una cifra que supone un aumento de más del doble (+119%) en solo dos años y que consolida al país como uno de los mercados europeos con mayor potencial en este segmento, según el estudio de DoubleTrade sobre la evolución de los centros de datos en España.

El informe constata un récord de inversión en una industria que entra en una nueva etapa, marcada por la expansión territorial de los grandes proyectos y por el reto que plantea la inteligencia artificial (IA).

La capacidad instalada de centros de datos en España sigue avanzando “con fuerza” gracias al empuje de la demanda de IA, los servicios 'cloud' y la creciente digitalización.

Las proyecciones del sector indican que la potencia operativa podría rozar el gigavatio (1 GW) antes de 2027, manteniendo un crecimiento anual sostenido de entre el 25% y el 35% hasta finales de la década.

El estudio de DoubleTrade identifica 2025 como un “punto de inflexión tanto por volumen como por tipología de proyectos destinados a cubrir esta imparable demanda”.

“Estamos viendo una clara industrialización del sector: ya no hablamos de centros de datos aislados, sino de ecosistemas completos donde confluyen energía, suelo e infraestructura digital”, ha subrayado el director general de DoubleTrade España, Xavier Piccinini.

Si bien en los primeros años el grueso del desarrollo se concentraba en Madrid, en 2025 Extremadura irrumpe como principal foco inversor en grandes iniciativas, protagonizando uno de los cambios más significativos en el mapa geográfico.

La actuación “Nostrum Evergreen” en Badajoz, dotada con 1.913 millones de euros, encabeza la lista de proyectos con mayor presupuesto, a la que se suma el campus ecoindustrial “CCGREEN” en Cáceres, que alcanza en conjunto unos 1.300 millones de euros.

Al mismo tiempo, Aragón se afianza como uno de los grandes 'hubs' del sector gracias a iniciativas como el nuevo centro de procesamiento de datos de Villamayor de Gállego (Zaragoza), valorado en 1.100 millones de euros.

Cataluña, por su parte, consolida su rol como segundo gran mercado nacional, especialmente en el entorno de Barcelona, con inversiones dirigidas a la construcción de centros de datos en Cerdanyola del Vallès y Molins de Rei. Paralelamente, Madrid conserva su posición como principal nodo operativo, aunque con un perfil más maduro.

El análisis de 2025 pone de relieve una menor presencia de “megainversiones frente a otros territorios, predominando nuevos centros de datos de menor calibre, ampliaciones y desarrollos sobre infraestructuras existentes”.

En su conjunto, el sector ha evolucionado desde una etapa inicial muy concentrada hacia un modelo más distribuido e industrializado, donde los centros de datos se integran en proyectos de mayor alcance en los que la energía y la ordenación del territorio son claves.

66.900 millones de euros hasta 2030

Esta redistribución territorial de las iniciativas ha llevado a que, al cierre de 2025, la potencia TI instalada en centros de datos comerciales en España se situara en 439 MW, un 24% más que en 2024. Según SpainDC, si se mantiene la tendencia actual, el sector podría movilizar 66.900 millones de euros hasta 2030.

En este escenario, los centros de datos se han convertido en la infraestructura básica para el desarrollo y despliegue de la IA, al aportar la capacidad de cómputo, almacenamiento y procesamiento masivo de datos que exigen los modelos avanzados.

Tecnologías como el aprendizaje automático y los modelos generativos dependen de infraestructuras capaces de operar de forma continua, con baja latencia y altos niveles de eficiencia, lo que ha disparado la demanda de capacidad instalada.

Este fuerte crecimiento refuerza su condición de infraestructura estratégica para la economía digital, pero al mismo tiempo agrava importantes desafíos energéticos y económicos.

Consumo eléctrico “muy elevado” y retos energéticos

El funcionamiento ininterrumpido de estas instalaciones conlleva un consumo eléctrico “muy elevado”, al que se suma la exigencia de sistemas de refrigeración avanzados para mantener la estabilidad de los equipos.

Todo ello se traduce en costes operativos “muy altos” y en una presión creciente sobre las redes eléctricas, lo que obliga a incorporar más fuentes de energía renovable y a mejorar de forma constante la eficiencia energética.