La naviera alemana Hapag-Lloyd cerró el primer trimestre del año con unos números rojos de 219 millones de euros, frente al beneficio de 446 millones registrado en el mismo periodo del ejercicio anterior. Este giro se atribuye principalmente al impacto negativo del bloqueo del estrecho de Ormuz derivado de la guerra de Irán, junto con la caída de las tarifas de flete y unas condiciones meteorológicas especialmente adversas.
“El primer trimestre de 2026 fue insatisfactorio para nosotros, ya que las interrupciones en la cadena de suministro relacionadas con el clima y la presión sobre las tarifas de flete provocaron una caída significativa de los resultados”, declaró Rolf Habben Jansen, consejero delegado de Hapag-Lloyd.
Entre enero y marzo, la facturación de la compañía descendió un 16,8% interanual, hasta 4.201 millones de euros. Dentro de esta cifra, los ingresos del área de transporte de mercancías se redujeron un 17,7%, hasta 4.081 millones, mientras que la actividad de terminales avanzó un 38,5%, hasta 144 millones de euros.
Pese al resultado negativo de los tres primeros meses, el consejo de administración de la compañía alemana mantiene sin cambios su previsión de Ebitda para el conjunto de 2026, que sitúa en una horquilla de entre 900 y 2.600 millones de euros. No obstante, la empresa subraya que este objetivo está condicionado por una elevada incertidumbre “debido a la gran volatilidad de las tarifas de flete y al conflicto en Oriente Próximo”.