La confianza de los hogares en Estados Unidos registró en mayo uno de sus niveles más bajos, lastrada por la inquietud ante el repunte de la inflación provocado por el encarecimiento de la energía vinculado al conflicto en Oriente Próximo. Así lo refleja la estimación preliminar del indicador elaborado por la Universidad de Michigan, cuya serie se inicia en 1978.
En detalle, el índice de confianza de los consumidores de EEUU descendió en mayo hasta los 48,2 puntos, lo que supone un retroceso del 3,2% frente a abril y un 7,7% menos en comparación con mayo de 2025, situándose en el registro más débil de toda la serie.
Conviene señalar que el cálculo anticipado para abril colocaba la confianza del consumidor en 47,6 puntos, aunque el dato definitivo del mes terminó revisándose al alza hasta los 49,8 puntos.
La valoración de la situación económica presente se desplomó un 9% respecto a abril y un 18,8% en tasa interanual. Por su parte, el subíndice de expectativas de los consumidores se colocó en 48,5 puntos, lo que representa una ligera mejora del 0,8% sobre el mes anterior y un avance del 1,3% respecto al mismo periodo del año previo.
Asimismo, las expectativas sobre la evolución de los ingresos reales prolongaron en mayo la senda bajista iniciada en marzo. Cerca de una de cada tres personas encuestadas aludieron como principal inquietud el encarecimiento de la gasolina y alrededor de un 30% citaron los aranceles, en un contexto marcado por “un aumento en la preocupación por los altos precios, tanto para las finanzas personales como para las condiciones de compra de grandes adquisiciones”, según ha indicado Joanne Hsu, directora de Encuestas al Consumidor.
“En conjunto, los consumidores siguen sintiéndose afectados por las presiones de costos, lideradas por el alza vertiginosa de los precios en las gasolineras. Es poco probable que los acontecimientos en Oriente Próximo impulsen significativamente el sentimiento hasta que se hayan resuelto por completo las interrupciones en el suministro y bajen los precios de la energía”, ha añadido.
En paralelo, las expectativas de inflación a un año se moderaron en dos décimas en mayo, hasta el 4,5%, aunque continúan claramente por encima del 3,4% anotado en febrero, antes del inicio de la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán.
En la misma línea, las previsiones de inflación a largo plazo retrocedieron del 3,5% observado en abril al 3,4%, mientras que en 2024 se situaban en una horquilla de entre el 2,8% y el 3,2%.