La comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha reclamado este martes que se reconsidere el cierre programado de la Central Nuclear de Almaraz (Cáceres) y ha insistido en que cualquier decisión futura se sustente en una evaluación de impacto “rigurosa” que contemple sus repercusiones económicas, sociales y energéticas.
Estas peticiones aparecen recogidas en las conclusiones del informe elaborado tras la misión de eurodiputados que se desplazó a la planta extremeña, un documento aprobado por la comisión parlamentaria que advierte sobre las posibles consecuencias del cese de actividad para la comunidad autónoma y para el sistema eléctrico.
El texto remarca que las decisiones sobre infraestructuras consideradas estratégicas deben apoyarse en criterios técnicos sólidos y en análisis exhaustivos que valoren el efecto sobre el empleo, el tejido productivo y la seguridad del suministro de electricidad.
En esta línea, los eurodiputados destacan la relevancia de la central en la generación de energía en España y su peso en la economía local, con especial incidencia en la comarca cacereña de Campo Arañuelo.
El informe sitúa además la discusión en el marco de la transición energética y de los objetivos de descarbonización de la Unión Europea, al tiempo que subraya la importancia de compatibilizar estas metas con la seguridad energética y la estabilidad del sistema eléctrico.
Las conclusiones de la comisión, de carácter no vinculante, llegan después de la visita que una delegación de la Eurocámara realizó en febrero de este año a la central y a su entorno, donde pudo analizar la situación in situ y recabar información de autoridades, plantilla y representantes locales.