La proporción de hogares que son dueños de su vivienda habitual siguió en 2024 la senda descendente iniciada en 2011 y marcó un nuevo mínimo, al situarse en el 70,6%, según la “Encuesta Financiera de las Familias”, difundida este jueves por el Banco de España.
De acuerdo con este sondeo, a finales de 2024 el 82,6% de las familias poseían algún tipo de activo real, con un valor mediano de 200.000 euros. Frente a 2022, el porcentaje de hogares con activos reales se redujo en 1,3 puntos porcentuales, mientras que su valor mediano avanzó un 3,8%. Se mantiene así la caída en la tenencia de activos reales que arrancó en 2011, cuando alcanzaban el 89,4%.
Entre esos activos reales figura la vivienda. La encuesta constata que la tasa de hogares propietarios de su residencia principal continuó reduciéndose, desde el 72,1% de 2022 hasta el 70,6% en 2024.
El retroceso se extiende a casi todos los colectivos. Las mermas más acusadas se dan en los hogares situados entre los percentiles 80 y 90 de la renta (5,9 puntos porcentuales), en aquellos cuyo sustentador principal tiene entre 35 y 44 años (5,3 puntos) y en las familias ubicadas en el tramo inferior de riqueza neta (5,4 puntos).
En cambio, se registra un repunte de la propiedad de vivienda entre los hogares más jóvenes, con un aumento de 4,8 puntos porcentuales, lo que quiebra la pauta bajista vigente desde 2011. Aunque este avance puede estar vinculado en parte a la evolución del empleo, desde el Banco de España han apuntado que responde también a un efecto de selección de la propia encuesta.
Para los hogares que sí son propietarios, el valor mediano de la vivienda principal se situaba en 170.000 euros, un 6,9% más entre finales de 2022 y finales de 2024, con incrementos generalizados en casi todos los grupos, salvo en los hogares de la segunda quintila de renta y en los que se encuentran en el primer cuartil y en la decila superior de riqueza neta.
Otras propiedades inmobiliarias y negocios
El estudio muestra igualmente que el 45,3% de los hogares contaban con activos inmobiliarios distintos de su vivienda habitual. En concreto, un 33,7% disponían de otra vivienda que no era la principal y, a continuación, un 13,6% poseían solares o fincas.
Además, un 9,1% de los hogares tenían activos vinculados a negocios por cuenta propia de algún miembro de la familia. En comparación con 2022, el porcentaje de hogares con negocios ligados al trabajo autónomo cayó en 1,8 puntos porcentuales.
Menor peso de las cuentas corrientes en los activos financieros
El peso agregado de los activos financieros sobre el valor total de los activos alcanzaba al cierre de 2024 el 23%, por encima del 20,8% registrado a finales de 2022. Este avance retoma la tendencia ascendente que comenzó en 2008, de modo que entre ese año y 2024 el peso relativo de los activos financieros ha aumentado 12 puntos porcentuales.
En la composición de estos activos financieros, las cuentas y depósitos utilizables para pagos representan el 30,1% del valor total, mientras que las cuentas no utilizables para pagos y las cuentas vivienda suponen un 9,4%.
Tras ellas figuran, por relevancia, las acciones no cotizadas y participaciones (16,5%), los otros activos financieros (13,3%), los planes de pensiones y seguros de vida de inversión o mixtos (12,5%), los fondos de inversión (8,5%), las acciones cotizadas en bolsa (6,9%) y los valores de renta fija (2,8%).
Dentro del epígrafe “Otros activos financieros” se incluyen los créditos pendientes a favor de los hogares, las carteras gestionadas, otros instrumentos financieros (como opciones, futuros, swaps y derechos de propiedad intelectual o industrial) y las criptomonedas, que representan el 3,7%, el 9,1%, el 0,2% y el 0,2%, respectivamente, del valor total de los activos financieros de las familias.
Respecto a finales de 2022, el componente que más ganó peso en la cartera financiera fueron las acciones no cotizadas y participaciones, con un aumento de 5,5 puntos. También incrementaron su peso las cuentas no utilizables para pagos (3,7 puntos), los otros activos financieros (2,3 puntos) y los valores de renta fija (2 puntos).
Estos avances se financiaron con la pérdida de peso de las cuentas utilizables para pagos (8,1 puntos), los fondos de inversión (3,2 puntos), las acciones cotizadas (1 puntos) y, en menor medida, los planes de pensiones y seguros de vida (1,2 puntos).
La brusca caída en la importancia relativa de las cuentas y depósitos para pagos rompe la tendencia de incrementos continuados desde 2014. Entre ese año y 2022, su peso pasó del 17,1% al 38,2% del total de activos financieros, para descender después hasta el 30,1% en 2024.
Desde el Banco de España han subrayado la situación “no vista hasta ahora” de que los hogares con menos ingresos han optado por trasladar su dinero a cuentas de ahorro remuneradas ante la subida de la inflación, en lugar de mantenerlo en cuentas corrientes. Estos hogares también han aprovechado para amortizar deuda de forma preventiva, reduciendo así su vulnerabilidad financiera.