Los hogares mejoran su renta pero siguen sin recuperar la riqueza previa a la crisis, según el Banco de España

La renta de los hogares españoles supera por primera vez la de 2001, pero su riqueza neta continúa por debajo de los niveles previos a la crisis financiera.

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(Foto de ARCHIVO) (Foto de ARCHIVO)Varios billetes  EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS 09/1/2024 EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS

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Los hogares españoles han logrado rebasar por primera vez los niveles de renta mediana registrados en 2001, impulsados por la creación de empleo, aunque su riqueza neta continúa por debajo de los valores previos a la crisis financiera.

La “Encuesta Financiera de las Familias”, difundida este jueves por el Banco de España, muestra que la renta mediana en 2023 superó por primera vez el nivel de 2001, máximo del periodo analizado con esta estadística --que se realiza desde 2002 y con carácter bienal desde 2020--.

En cambio, y a diferencia de lo ocurrido con la renta, la riqueza neta todavía no ha recuperado los niveles anteriores a la crisis financiera, pese al avance registrado entre 2022 y 2024, según detalla el informe del Banco de España.

El organismo compara en esta encuesta los datos de 2022 y 2024, años marcados por una sucesión de perturbaciones de distinta naturaleza que influyeron de forma notable en la evolución de la actividad económica, los precios, las condiciones de financiación y, en última instancia, en la situación económica y financiera de los hogares.

Tras una etapa de fuerte encarecimiento de la energía y de otras materias primas y de un repunte intenso de la inflación, en 2024 se afianzó una fase de crecimiento relativamente sólido, desinflación gradual y cierta relajación de las condiciones financieras, aunque en un contexto internacional aún complejo e incierto.

En este escenario, la renta anual media de los hogares españoles en 2023 alcanzó los 46.300 euros y la renta mediana se situó en 36.100 euros, lo que supone incrementos del 4,6% y del 7,8%, respectivamente.

Estos avances suponen retomar con fuerza la senda de crecimiento observada entre 2013 y 2019, tras el parón entre 2019 y 2021. Así, en 2023 se superó por primera vez el nivel mediano de renta de 2001, primer año disponible en la serie histórica de renta anual de la encuesta.

El mayor avance de la renta se concentra en los tramos bajos

Por tipos de hogares, tanto la renta mediana como la renta media aumentan para el conjunto, aunque con distinta intensidad según el grupo analizado.

Por nivel de renta, destaca el aumento de la mediana en los tramos bajos e intermedios de la distribución: crece un 14,6% en el 20% inferior, un 9,4% entre los percentiles 20 y 40, un 7,8% entre los percentiles 40 y 60 y un 5,2% entre los percentiles 60 y 80.

En los grupos de renta alta, el avance es más moderado; de hecho, en la decila superior la mediana incluso retrocede un 1,4%, aunque la media continúa aumentando, en concreto un 1,6%.

Por edad, los incrementos de renta entre 2021 y 2023 son especialmente acusados en los hogares más jóvenes y en los de mayor edad: entre los menores de 35 años, la mediana aumenta un 6,2%, mientras que entre los mayores de 74 años los incrementos son del 10,7% y del 12,9% para quienes tienen entre 65 y 74 años.

Por situación laboral, la evolución también es heterogénea. La mediana se incrementa un 3,2% en los hogares cuyo cabeza de familia es asalariado, un 1,9% en los encabezados por trabajadores por cuenta propia y un 11,2% en aquellos con cabeza de familia jubilado. El repunte más intenso se observa, no obstante, entre los hogares cuyo cabeza de familia es inactivo o parado, para los que la mediana crece un 17,3% y la media un 14,2%.

La riqueza neta aún no alcanza los niveles precrisis

En 2024, la riqueza neta mediana de las familias se situó en 160.800 euros y la media en 344.700 euros. Entre finales de 2022 y finales de 2024, la riqueza neta mediana de los hogares aumentó un 6%, mientras que la media lo hizo un 3%.

Estos incrementos prolongan la trayectoria de crecimiento de la riqueza neta iniciada en 2017, con subidas algo superiores a las registradas en el periodo 2020-2022.

Sin embargo, a diferencia de la renta, la riqueza neta todavía no ha logrado volver a los niveles anteriores a la crisis financiera. Por tramos de riqueza neta, se observan aumentos generalizados de la mediana en casi todos los grupos, con especial intensidad en la parte baja de la distribución.

En concreto, la riqueza neta mediana aumenta un 44,5% en el cuartil inferior, mientras que en la decila superior --los hogares con más patrimonio-- la mediana desciende un 3,7%, aunque la media repunta un 1,5%.

Según el Banco de España, este comportamiento podría estar relacionado con el hecho de que los hogares con menos riqueza han ido reduciendo o cancelando sus deudas.

Se mantiene la contención moderada de la desigualdad

De acuerdo con el Banco de España, estos movimientos a lo largo de la distribución de la riqueza neta suponen la prolongación de la moderada contención de la desigualdad y de la concentración patrimonial que se observó en el periodo 2020-2022, tras los aumentos registrados desde 2005, especialmente entre 2011 y 2014.

En todo caso, la encuesta vuelve a constatar que la concentración de la riqueza neta en manos del 1% y del 10% más acaudalado se mantiene estable entre 2022 y 2024.

En concreto, el porcentaje de riqueza neta que posee el 10% de los hogares con mayor patrimonio se sitúa en el 52,9% en 2024 --por debajo del 53,6% de 2022 y del máximo del 54,3% alcanzado en 2020--, mientras que el 1% de hogares más ricos concentra el 21,6% de la riqueza neta, sin llegar al récord del 22,9% de 2020.

Asimismo, se aprecian cambios relevantes según el régimen de tenencia de la vivienda y la composición del hogar. Entre los propietarios de su vivienda habitual, la riqueza neta mediana aumenta un 8,4%, mientras que entre los no propietarios el avance es del 18,3%, aunque estos últimos siguen presentando niveles de riqueza neta muy reducidos.

La deuda hipotecaria para vivienda principal concentra casi dos tercios del total

La deuda de los hogares representaba a finales de 2024 el 8,1% del valor total de sus activos, 1,1 puntos porcentuales menos que en 2022. La deuda pendiente para la adquisición de la vivienda principal suponía el 64,6% del endeudamiento de los hogares, la destinada a la compra de otros inmuebles el 17,3% y el resto de deudas, el 18%.

Según la encuesta, a finales de 2024 un 54% de los hogares mantenía algún tipo de deuda. Entre los hogares endeudados, el importe mediano pendiente ascendía a 29.900 euros.

El 25% de los hogares tenía deudas vinculadas a la compra de su vivienda principal a finales de 2024. Este porcentaje aumenta con la renta, aunque se modera en la decila superior, y, por edad, alcanza su máximo entre los hogares cuyo cabeza de familia tiene entre 45 y 54 años (40,1%). La cantidad mediana de deuda pendiente por la compra de la vivienda principal era de 60.900 euros para el conjunto de hogares que soportan este tipo de deuda.

La encuesta incorpora también información sobre otras deudas. Entre estas, a finales de 2024 el tipo más común seguía siendo el crédito personal, utilizado por un 25% de los hogares. La cantidad pendiente mediana de estos préstamos personales era de 8.000 euros, cifra que aumenta con la renta y con el número de personas ocupadas en el hogar.