La Asociación Española del Gas (Sedigás) se ha incorporado a una declaración conjunta promovida por 69 compañías y asociaciones del sector energético en la que se solicita a los ministros de Energía de los 27 Estados miembros de la UE la “modificación urgente” del reglamento comunitario de reducción de emisiones de metano.
En esta declaración, en la que también participan firmas como Repsol, Moeve o la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), y que se ha enviado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a varios comisarios europeos, los firmantes sostienen que la regulación, tal y como está redactada actualmente, “vendría a socavar la seguridad del suministro energético y la competitividad de la Unión precisamente en un momento de contracción de la oferta global a consecuencia de la crisis en Oriente Medio”.
Los adheridos al documento destacan que hasta el 43% de las compras de gas natural y cerca del 90% de las importaciones de crudo de la UE podrían no ajustarse a las exigencias fijadas para enero de 2027 por el reglamento, y alertan de que las cargas impuestas a los productores y a los operadores de infraestructuras europeos “podrían acelerar aún más el declive de la producción de la Unión, debilitar su autonomía estratégica y encarecer la transición energética”.
La industria energética señala también que las sanciones previstas por el incumplimiento de la normativa, que pueden llegar al 20% de la facturación anual de las empresas, “están disuadiendo a los importadores de firmar nuevos contratos de suministro”, según indicó Sedigás.
En línea con la solicitud planteada recientemente por varios Estados miembros, los firmantes reclaman la puesta en marcha de un mecanismo de suspensión temporal o ‘stop-the-clock’ del reglamento, con el fin de posibilitar la aprobación de un enfoque más “realista y proporcionado” y de introducir los cambios regulatorios necesarios para articular vías de aplicación prácticas y operativas que aporten “la seguridad jurídica necesaria para garantizar que las importaciones no sufran un impacto negativo, ya sea en términos de volumen o de precio”.
Al mismo tiempo, reiteran su compromiso con la disminución de las emisiones de metano y recuerdan que, de acuerdo con datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente y de la base de datos Edgar, el sector ha logrado un recorte del 77% entre 1970 y 2024.
Finalmente, expresan su “completa disposición a colaborar estrechamente” con las instituciones de la UE para asegurar que la aplicación efectiva de las normas dirigidas a seguir reduciendo las emisiones de metano no genere amenazas para la seguridad del suministro energético, la asequibilidad para los consumidores ni la competitividad de la economía europea.