El sector inmobiliario en España continúa avanzando “a un ritmo sólido”, pero con la escasez de suelo como elemento central. El informe “Claves del sector inmobiliario en España 2025/2026” de Servihabitat Trends cifra en 320.000 las viviendas que han faltado en los últimos cinco años por este déficit estructural, y anticipa que los precios residenciales seguirán encareciéndose hasta sumar un 12,4% en 2026.
De acuerdo con el estudio, el apetito por el suelo en gestión ha crecido “de forma notable”, ya que los inversores aceptan plazos más largos y mayor complejidad administrativa a cambio de mejores retornos, según detalla Servihabitat en un comunicado difundido este lunes.
Aunque el 43% de la demanda de suelo se concentra todavía en los centros urbanos, el patrón se está modificando y gana peso la búsqueda en ciudades de tamaño medio y áreas metropolitanas, reflejando una mayor diversificación territorial en las operaciones.
La necesidad de reponer producto ha impulsado la compraventa de suelo durante los últimos tres años. Las previsiones apuntan a que en 2026 se alcancen unas 31.000 transacciones, lo que supondría un aumento del 7,2% respecto al ejercicio previo, acompañado de un repunte del 11,6% en el precio del metro cuadrado de suelo sin edificar.
“El suelo se ha consolidado como el activo estratégico por excelencia en este ciclo inmobiliario. Sin una gestión eficaz del suelo, no será posible satisfacer la creciente demanda de vivienda ni desbloquear la producción necesaria para equilibrar el mercado”, ha explicado el ceo de Servihabitat, Borja Goday.
La promoción de obra nueva continúa contenida y muy alejada de las necesidades reales, lo que mantiene a la vivienda usada como la alternativa dominante en las operaciones de compraventa.
Las transacciones de vivienda rebasaron las 752.000 unidades en 2025 y, para 2026, se espera que sigan en cotas altas, superando las 777.000, apoyadas en un contexto hipotecario favorable.
En un entorno de oferta limitada y fuerte presión de la demanda, los precios siguen al alza: tras un 2025 en el que se registró “uno de los mayores incrementos en el precio de la vivienda registrando una subida del 12,7%”, las previsiones apuntan a un nuevo avance del 12,4% en 2026.
Los grandes núcleos urbanos como Madrid, Barcelona, Málaga, Palma, Valencia, Sevilla y Bilbao “acusan más la subida de los precios de la vivienda”, mientras que plazas secundarias y urbes intermedias muestran una evolución más moderada.
El mercado del alquiler también prolonga su senda alcista, con rentabilidades más competitivas, situadas en el 6,8% en el último año. La renta mensual media de una vivienda de entre 80 y 90 m2 alcanza los 1.150 euros, un 7% más que en 2024, aunque con un ritmo de incremento algo más suave que en ejercicios anteriores.
Siete comunidades autónomas superan ya los 1.000 euros de renta media mensual, encabezadas por Madrid, Baleares y Catalunya, que rebasan el umbral de los 1.500 euros.
“El mercado del alquiler residencial, además, se ve afectado por un entorno regulatorio cada vez más restrictivo, lo que condiciona las decisiones de inversión, especialmente en las zonas más tensionadas”, indica el estudio.
El grueso del parque en alquiler sigue en manos de pequeños propietarios que, “ante la creciente desconfianza, optan por retirar sus inmuebles del mercado arrendador para destinarlos a la venta”.
MERCADOS PERIFÉRICOS
El encarecimiento de la vivienda y el mayor esfuerzo financiero exigido reducen la capacidad de acceso, lo que retrasa la emancipación y empuja la demanda hacia mercados periféricos, según subraya el informe.
La edad media del comprador de vivienda habitual se sitúa en torno a los 38 años, mientras que la de quienes buscan vivienda en alquiler se eleva hasta los 34,4 años.