Standard Chartered ha anunciado que, de aquí a 2030, llevará a cabo un recorte de más del 15% de su plantilla en áreas de funciones corporativas, lo que se traduce en la supresión de más de 7.000 puestos de trabajo. Con esta medida, la entidad pretende mejorar de forma significativa su productividad, en paralelo a la presentación este martes de sus nuevos objetivos de rentabilidad, después de haber cumplido con un año de antelación las metas financieras a medio plazo fijadas para 2026.
Con este plan, el banco se marca como meta alcanzar en 2028 una rentabilidad sobre el capital tangible (RoTE) superior al 15%, lo que supondría un aumento de más de tres puntos porcentuales respecto a 2025, y aspira a situarse en torno al 18% en 2030. Al mismo tiempo, prevé mantener un ‘payout’ de dividendos del 30% o más.
La entidad también se propone lograr una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de las ganancias por acción de entre el 18% y el 20%, así como una CAGR de los ingresos de entre el 5% y el 7% en el periodo 2025-2028. Además, fija como referencia operar con un ratio CET1 dentro de una horquilla del 13% al 14%, junto con un ratio de pérdidas crediticias a lo largo del ciclo económico de entre 30 y 35 puntos básicos.
En el plano de la eficiencia, Standard Chartered se ha marcado como objetivo situar en 2028 su relación coste-ingreso en torno al 57%, por debajo del 63% previsto para 2025. A ello se suma su intención de mejorar la productividad hasta elevar los ingresos por empleado en aproximadamente un 20% para 2028, apoyándose en la ya mencionada reducción de más del 15% de los puestos en funciones corporativas hasta 2030.
“Nuestra estrategia se basa en una convicción simple: el mundo está cada vez más conectado, más complejo y más transfronterizo”, ha señalado Bill Winters, consejero delegado de Standard Chartered, subrayando que la entidad está destinando recursos a capacidades que reforzarán sus ventajas competitivas y respaldarán un crecimiento sostenible, así como una rentabilidad más robusta a largo plazo.