Arrestado en EEUU un iraquí acusado de tramar atentados en Europa y Norteamérica

EEUU detiene a un iraquí acusado de liderar una red vinculada a Irán que habría planeado y dirigido atentados en Europa, Canadá y varias ciudades estadounidenses.

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Sede del Departametno de Justicia de Estados Unidos Europa Press/Contacto/Mehmet Eser

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Las autoridades de Estados Unidos han informado este viernes de la detención y traslado al país de Mohamed Baqer Sad Dawood al Saadi, un ciudadano iraquí al que se le atribuye colaboración con organizaciones afines a Irán y participación en la preparación de atentados terroristas en Europa y en territorio estadounidense.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que Al Saadi, supuesto dirigente de Kataib Hezbolá --milicia iraquí apoyada por Irán y designada como organización terrorista por Washington--, se enfrenta a seis cargos vinculados al terrorismo por su presunta participación en alrededor de una veintena de ataques y planes de atentado contra intereses estadounidenses e israelíes.

El sospechoso ha comparecido este viernes ante un tribunal federal en Manhattan, donde la jueza Sarah Netburn ha ordenado su ingreso en prisión provisional mientras avanza el procedimiento judicial.

De acuerdo con la acusación, Al Saadi habría organizado ataques con explosivos, incendios provocados y agresiones físicas en varios países europeos, además de diseñar atentados contra instituciones judías en Nueva York, Los Ángeles y Arizona.

El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, ha señalado que el acusado “dirigió e instó a otros a atacar intereses estadounidenses e israelíes y a asesinar a estadounidenses y judíos tanto dentro como fuera del país”. También ha recalcado que las autoridades estadounidenses “utilizarán todos los recursos a su alcance para desarticular y desmantelar las organizaciones terroristas extranjeras y a sus líderes”.

Por otro lado, el director del FBI, Kash Patel, ha descrito la operación como “una misión justa ejecutada brillantemente” y ha subrayado que la detención de Al Saadi supone “otro golpe contra responsables del terrorismo global”.

Las pesquisas apuntan igualmente a que el detenido mantenía una relación estrecha con la Guardia Revolucionaria iraní y con la Fuerza Quds, así como con el excomandante Qasem Soleimani, muerto en un bombardeo de Estados Unidos en 2020 junto al entonces jefe de Kataib Hezbolá, Abu Mahdi al Muhandis.

Las autoridades estadounidenses han detallado que, desde marzo de 2026, Al Saadi y colaboradores vinculados al grupo Harakat Ashab al Yamin al Islamiya se atribuyeron al menos 18 ataques en Europa y otros dos en Canadá. Entre estos incidentes se incluye un atentado con explosivos contra una oficina del Bank of New York Mellon en Ámsterdam y el incendio de una sinagoga en Skopie, en Macedonia del Norte.

La acusación menciona asimismo el apuñalamiento de dos hombres judíos en Londres a finales de abril, uno de ellos con doble nacionalidad estadounidense y británica.

Según el FBI, el sospechoso habría intentado captar a una persona que en realidad era un agente encubierto para llevar a cabo ataques en Estados Unidos. La denuncia sostiene que Al Saadi proporcionó mapas y fotografías de una sinagoga en Nueva York y de otros centros judíos en California y Arizona, además de debatir posibles atentados mediante explosivos o fuego.

“El Grupo de Trabajo Conjunto contra el Terrorismo mantiene su firme determinación de exigir responsabilidades a los líderes de organizaciones terroristas extranjeras”, ha afirmado el subdirector del FBI James C. Barnacle Jr., quien ha asegurado que el acusado “presuntamente dirigió 18 ataques terroristas en Europa en apenas tres meses”.

La Policía de Nueva York ha insistido por su parte en que el caso demuestra “la amenaza global” que suponen Irán y sus aliados en la región. En esta línea, la comisionada Jessica Tisch ha remarcado que la colaboración entre agencias hizo posible desbaratar un presunto plan contra una sinagoga en Manhattan.

Al Saadi, de 32 años, está imputado, entre otros delitos, por conspiración para proporcionar apoyo material a organizaciones terroristas extranjeras, preparación de atentados contra espacios públicos y tentativa de destrucción mediante explosivos. Algunos de los cargos contemplan penas máximas de cadena perpetua.