El rey Carlos III de Inglaterra ha presentado este miércoles ante la Cámara de los Lores el programa legislativo del Ejecutivo británico encabezado por el primer ministro Keir Starmer, en un contexto en el que el líder laborista afronta un momento crítico tras la renuncia de al menos cuatro integrantes de su equipo por la debacle sufrida en las elecciones locales.
El tradicional discurso de apertura del Parlamento —leído por el monarca pero redactado por el primer ministro— llega pocas horas después de la dimisión de cuatro secretarios de Estado y en plena oleada de presiones internas dentro del Partido Laborista para que Starmer abandone el cargo, mientras ganan fuerza las especulaciones sobre la posibilidad de que el ministro de Sanidad, Wes Streeting, le dispute el liderazgo.
El monarca ha iniciado su intervención ante el Parlamento, con toda la pompa que acompaña a este ritual centenario, subrayando que Reino Unido se enfrenta a un mundo "cada vez más peligroso e inestable", marcado especialmente por el conflicto en Oriente Próximo, en el que "todos los aspectos de la seguridad energética, de defensa y económica del país se verán puestos a prueba".
"Mi Gobierno responderá a este mundo con firmeza y aspira a crear un país justo para todos. Mis ministros tomarán decisiones que protejan la energía, la defensa y la seguridad económica de Reino Unido a largo plazo", ha afirmado, añadiendo que su Gobierno "defenderá valores como la "tolerancia" y el "respeto" por la diferencia.
En esta línea, ha recalcado que el Ejecutivo adoptará "medidas urgentes para combatir el antisemitismo y garantizar que todas las comunidades se sientan seguras", y que al mismo tiempo "buscará mejorar las relaciones con los socios europeos como un paso vital para fortalecer la seguridad europea".
"Continuará promoviendo la paz a largo plazo en Oriente Próximo y la solución de dos Estados en Israel y Palestina. Mi Gobierno también defenderá el compromiso inquebrantable de Reino Unido con la OTAN y nuestros aliados, incluso mediante un aumento sostenido del gasto en defensa", ha manifestado, en palabras puestas en boca del rey.
Entre las prioridades de la agenda gubernamental ha destacado igualmente "el derecho de las mujeres y las niñas a vivir en un mundo libre de violencia". "Esto incluirá promover la plena participación económica y política de las mujeres en sus sociedades, con capacidad de decisión sobre las cuestiones que afectan a sus vidas", ha indicado.
Estas declaraciones llegan después de que dos secretarias responsables de coordinar las políticas contra la violencia hacia las mujeres y las niñas abandonaran sus puestos en señal de protesta por la decisión del primer ministro de seguir en el número 10 de Downing Street.
La nueva crisis interna en Reino Unido se desencadena tras el desplome del Partido Laborista en los comicios locales, en los que Reform UK, la formación de ultraderecha liderada por Nigel Farage, ganó terreno y los Verdes lograron avances en varias circunscripciones de la capital, Londres.
Por ahora, Starmer desafía a sus críticos y ha rechazado dejar el cargo, alegando que su renuncia solo profundizaría el "caos" político en el país. En total, más de 90 diputados laboristas se han adherido ya a las peticiones de dimisión.