El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha comunicado este lunes la reimplantación de un toque de queda nocturno en diez de las 24 provincias del país, tras un fin de semana marcado por la violencia que ha dejado cerca de una veintena de fallecidos en enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y el crimen organizado.
Noboa ha detallado en sus redes sociales que volverá a aplicar la restricción de movilidad nocturna, amparada en el actual estado de excepción, en diez provincias ecuatorianas. “En el ámbito de seguridad, reconociendo los resultados de las fuerzas del orden en el último estado de excepción, se dispone toque de queda desde las 23.00 hasta las 05.00, desde el domingo 3 de mayo hasta el lunes 18 de mayo”, ha señalado el mandatario.
La decisión llega después de un nuevo repunte de la violencia durante el fin de semana, con al menos cuatro muertos, entre ellos un agente de Policía, en el cantón manabita de San Vicente, según han indicado fuentes policiales. Además, en la provincia de Guayaquil se han hallado once personas asesinadas a lo largo de esos días.
En este marco, Noboa ha precisado que las provincias y cantones sometidos al toque de queda serán “Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos, así como en los cantones La Maná (Cotopaxi), Las Naves (Bolívar) y Echeandía (Bolívar) y La Troncal (Cañar)”, según ha publicado en sus cuentas oficiales.
El jefe del Estado andino decretó el pasado 3 de abril un nuevo estado de excepción por 60 días en nueve de las 24 provincias del país. Mientras esté en vigor el estado de excepción recogido en el Decreto Ejecutivo 535, quedan suspendidos los derechos a la inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia, permitiendo a la Policía y a las Fuerzas Armadas interceptar comunicaciones y entrar sin orden judicial en inmuebles donde existan indicios de presencia de “integrantes de grupos armados organizados”, así como de posibles armas o “sustancias sujetas a fiscalización”.
Sin embargo, este decreto, aprobado en vísperas de los días festivos de Semana Santa, no contemplaba inicialmente el toque de queda, a diferencia del anterior estado de excepción, que sí incluía esta medida y estuvo en vigor hasta finales de marzo.