Estados Unidos, Dinamarca y varios de sus socios en el Ártico han decidido este viernes dar un nuevo impulso a sus contactos para consolidar la seguridad en la región. Este paso supone un avance en la normalización de relaciones tras la crisis desatada el año pasado por las aspiraciones soberanistas de Washington sobre Groenlandia, que llegó a poner en riesgo la cohesión interna de la OTAN.
Con el clima político ya más sosegado, en el marco de la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN celebrada este viernes en Helsingborg (Suecia), los actores centrales de aquella crisis, Estados Unidos y Dinamarca, junto con Groenlandia y las Islas Feroe, además de representantes de Finlandia, Noruega y Suecia, han firmado una declaración conjunta. En ella se comprometen a “profundizar” en su diálogo para hacer frente a los desafíos de seguridad y aprovechar las oportunidades económicas en el Ártico y el Alto Norte.
“El Ártico se está convirtiendo rápidamente en una esfera de creciente importancia geopolítica y estratégica”, han señalado los firmantes, subrayando que todas las operaciones de seguridad se están preparando “de manera coordinada y planificada”.
Los países implicados han valorado positivamente el incremento de la presencia de la OTAN en el área mediante ejercicios como la operación Arctic Sentry, el refuerzo de las misiones de vigilancia aérea en Islandia y el despliegue de Fuerzas Terrestres Avanzadas en Finlandia. También han destacado el fortalecimiento continuado del Mando Conjunto de Fuerzas en Norfolk (Virginia, Estados Unidos) y la creación de un nuevo Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) en Noruega.