EEUU redobla su ofensiva diplomática en el Sáhara Occidental con el plan de autonomía marroquí como pilar central

EEUU intensifica su papel en el Sáhara Occidental, refuerza la cooperación con Argelia y Marruecos y consolida el plan de autonomía marroquí como eje del proceso.

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El vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, en una fotografía de archivo Europa Press/Contacto/Gent Shkullaku

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Estados Unidos mantiene vivo su despliegue diplomático para tratar de encauzar una salida al conflicto en la antigua colonia española del Sáhara Occidental. Este impulso ha quedado patente con la reciente gira por Argelia y Marruecos del vicesecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, quien abordó cuestiones de economía, comercio y cooperación en seguridad, siempre sobre la base del reconocimiento de Washington de la soberanía de Marruecos sobre el territorio saharaui y del respaldo al plan de autonomía, rechazado frontalmente por el Frente Polisario.

Landau viajó el 27 de abril a Argelia, donde inició una breve ronda regional que le llevó posteriormente a Marruecos, antes de regresar el 1 de mayo. Durante esos días mantuvo reuniones con altos cargos de ambos países, en un contexto marcado por las recientes rondas de contactos sobre el contencioso del Sáhara Occidental celebradas en Madrid y Washington, de las que apenas han trascendido detalles.

Un portavoz del Departamento de Estado indicó a Europa Press que Landau “reafirmó durante sus interacciones con funcionarios argelinos y marroquíes el apoyo de Estados Unidos a los esfuerzos para lograr una solución mutuamente aceptable para poner fin a la disputa en Sáhara Occidental”, algo complicado por el rechazo del Polisario al plan de autonomía de Marruecos, que Washington considera la base del proceso de paz.

El mismo portavoz subrayó que la Administración de Donald Trump “reconoce la soberanía marroquí sobre Sáhara Occidental y apoya la seria, creíble y realista propuesta de autonomía de Marruecos como una base para una solución justa, duradera y mutuamente aceptable a esta disputa territorial de larga data”, sin aclarar cómo encajar esta apuesta con la posición del Polisario, respaldado por Argelia.

Al mismo tiempo, detalló que uno de los objetivos del viaje de Landau era “hacer avanzar las prioridades económicas, tecnológicas y de seguridad en el norte de África” en el marco de la doctrina de “Estados Unidos primero”, lo que sugiere que las conversaciones fueron más allá del conflicto saharaui e incluyeron cuestiones estratégicas a medio y largo plazo.

“Durante su visita al norte de África, el vicesecretario Landau reafirmó el compromiso de Estados Unidos a la hora de colaborar con Argelia y Marruecos en la expansión de los intereses comerciales, la innovación tecnológica y la seguridad regional”, añadió el portavoz, poniendo el foco en la dimensión de seguridad de estas reuniones.

Refuerzo de la cooperación militar y de seguridad

En este sentido, precisó que tanto Landau como el embajador estadounidense en Marruecos, Duke Buchan —quien esta semana se desplazó a Dajla, gesto que ha provocado las críticas del Polisario— mantuvieron un encuentro con militares marroquíes y estadounidenses que “trabajan juntos” en la base aérea de Ben Guerir, en la región de Marrakech-Safi.

“Esta interacción resaltó la sólida cooperación codo con codo en materia de cooperación en defensa, que apuntala la relación bilateral y protege los intereses estratégicos compartidos”, explicó el portavoz. Esta intensificación de los lazos de seguridad culminó en el reconocimiento por parte de Trump, a finales de 2020 y poco antes de concluir su mandato, de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Más allá de Marruecos, el portavoz destacó también la importancia de las reuniones centradas en seguridad mantenidas por Landau en Argelia. Allí se entrevistó con el presidente argelino, Abdelmayid Tebune, en una cita en la que participó igualmente el comandante del Mando África de Estados Unidos (AFRICOM), Dagvin Anderson.

“El vicesecretario y el general Anderson se reunieron con el presidente Tebune para avanzar en un compromiso compartido con la paz regional a través de una expansión de la cooperación bilateral de seguridad y una priorización de las asociaciones estratégicas para potenciar una estabilidad y prosperidad a largo plazo”, señaló, sin precisar si la resolución del conflicto del Sáhara Occidental forma parte directa de este marco, pese a ser el epicentro de las tensiones entre Rabat y Argel desde hace décadas.

Un conflicto enquistado que “no beneficia a nadie”

Landau no ha desvelado el contenido concreto de sus conversaciones en Argel y Rabat, pero sí afirmó estos días que Washington “está intentando ser de ayuda” para resolver “la disputa de larga data” sobre el Sáhara Occidental, que Naciones Unidas sigue catalogando como territorio no autónomo pendiente de descolonización, con España como potencia administradora ‘de iure’.

“Este conflicto debió haberse resuelto hace muchos, muchos años. No va en favor de los intereses de nadie. No va en favor de los intereses de las personas que viven en los campamentos --en referencia a los refugiados saharauis en campos en Argelia, donde viven en condiciones precarias desde hace cinco décadas--, ni de Marruecos, ni de Argelia. De nadie”, dijo.

El vicesecretario insistió en el plan de autonomía como “única” salida creíble, en un contexto en el que la propuesta ha ido sumando apoyos internacionales, entre ellos los de España y Francia, además de una resolución aprobada en octubre de 2025 por el Consejo de Seguridad de la ONU. En este marco, remarcó la importancia de “un desarrollo económico” como palanca para alcanzar un acuerdo.

“Una de las vías a través de las cuales puede animarse a que se logre un acuerdo así y que sea bueno para todos es precisamente animar el desarrollo económico en el área”, argumentó. “Creo que si hay oportunidades económicas en lugares como Dajla, eso va a dar una base para decir al Polisario que es ridículo tener a gente en campamentos 50 años mientras hay un progreso económico importante”, agregó.

“Esperamos tener una relación económica positiva con Argelia y Marruecos, porque creo que hay importantes oportunidades económicas que pueden beneficiar a todos, incluido el pueblo saharaui”, defendió, antes de reiterar que Washington busca “un acuerdo que pueda ser respaldado por todos” y advertir de que “la ventana para lograrlo no estará abierta de forma indefinida”.

Por ahora no está claro si Estados Unidos acogerá de nuevo una reunión como la celebrada en febrero —organizada poco después de un encuentro en su Embajada en Madrid con delegaciones del Frente Polisario y Mauritania—. No obstante, fuentes gubernamentales marroquíes citadas por el medio Assahifa apuntan a que podría repetirse en los próximos días, sin confirmación oficial.

En paralelo, la presión diplomática de Washington y su apoyo al plan de autonomía parecen estar reconfigurando el tablero y erosionando las aspiraciones históricas del Polisario, especialmente tras la mencionada resolución del Consejo de Seguridad, que instó a tomar la propuesta marroquí “como base” para “unas conversaciones sin condiciones previas”.

El texto aboga por “una solución política definitiva y aceptable” para todas las partes “que contemple la libre determinación del pueblo de Sáhara Occidental” y admite que “una verdadera autonomía podría ser el resultado más factible”.

Tras su encuentro con Landau, Tebune recordó que “hay una resolución de la ONU que está avanzando, sin fricciones entre Argelia y Estados Unidos”, en un tono más moderado que otros mensajes oficiales de Argel sobre el Sáhara. El presidente evitó las habituales alusiones al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, cada vez más constreñido al terreno diplomático por los giros de posición a escala internacional.