El Kremlin ha quitado hierro este jueves a la decisión anunciada por Estados Unidos de no extender las licencias para el petróleo ruso, vigentes en las últimas semanas como fórmula para amortiguar la crisis energética derivada de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
“Era previsible”, ha señalado el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, después de que el miércoles el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, comunicara que no se renovaría la suspensión de las sanciones al crudo ruso, aprobada en el contexto de la guerra de Ucrania.
“Ya hemos aprendido a actuar de forma que se minimice el impacto de estas medidas en nuestros intereses. Seguiremos haciéndolo”, ha remachado Peskov, según informa la agencia de noticias Interfax.
Hace aproximadamente un mes, Washington decidió levantar de forma temporal las sanciones al petróleo ruso que se encontraba entonces a bordo de buques cisterna en alta mar, autorizando su entrega a compradores de distintos países con el objetivo de frenar la escalada del precio del combustible provocada por la guerra en el Golfo.
Con esta decisión, la Administración estadounidense buscaba introducir en el mercado internacional varios cientos de miles de barriles adicionales de crudo y contener unas cotizaciones que habían llegado a aproximarse a los 100 dólares por tonel. Ucrania, por su lado, criticó que esta flexibilización suponía otorgar un nuevo balón de oxígeno a la economía rusa en un momento clave del conflicto.