El Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés) se dispone a seguir gobernando en Escocia tras encadenar su quinta victoria consecutiva en unas elecciones autonómicas, aunque sin lograr la mayoría absoluta que su líder y ministro principal, John Swinney, consideraba esencial para sacar adelante un nuevo referéndum de independencia.
Con el recuento prácticamente finalizado, los nacionalistas han obtenido 57 de los 129 escaños del Parlamento escocés, situándose por delante del Partido Laborista, que se queda con 17 representantes, según los datos difundidos por la agencia de noticias Bloomberg.
Reform UK irrumpe en la Cámara con 15 diputados, mientras que los Verdes logran 13 asientos, los conservadores once y los liberal demócratas nueve. Solo queda por asignar el resultado correspondiente a la circunscripción de Highlands e Islas.
“Hemos ganado de forma contundente”, ha proclamado Swinney, que dirige el partido desde 2024, agradeciendo la implicación del electorado y comprometiéndose a gobernar “para toda Escocia”. “Vivir en una democracia es algo que todos debemos valorar y me gustaría dar las gracias a todos los que han votado en estas elecciones”, ha añadido.
Pese a ello, Swinney no ha precisado si intentará cerrar un pacto formal con otras fuerzas partidarias de la secesión para elevar a Londres la petición de un nuevo plebiscito sobre la salida de Escocia de Reino Unido.
Aunque el SNP no ha alcanzado el listón de 65 escaños que se había marcado como mayoría absoluta, la suma de nacionalistas y Verdes mantiene un bloque favorable a la independencia en Holyrood, lo que vuelve a colocar en el centro del debate político la posibilidad de una nueva consulta.
Los resultados consoliden más de dos décadas de dominio del SNP al frente del Ejecutivo escocés y aumentan la presión sobre el primer ministro británico, Keir Starmer, cuestionado tras los discretos resultados del laborismo en distintos territorios de Reino Unido.
En Escocia, el dirigente laborista Anas Sarwar asumió la derrota antes de concluir el escrutinio y reconoció que la campaña ha estado condicionada por el malestar general con la política nacional británica.
“Defendimos el cambio y, en última instancia, es una batalla que hemos perdido”, declaró en Glasgow, donde lamentó que los comicios terminasen “girando en torno al estado de ánimo nacional y al descontento nacional”, según las declaraciones recogidas por la misma agencia.
El retroceso laborista se produce en paralelo al avance de fuerzas como Reform UK —encabezado por el ultraconservador Nigel Farage— y los Verdes, lo que acentúa la fragmentación del mapa político en detrimento del histórico bipartidismo entre conservadores y laboristas.
El propio líder de Reform celebró este viernes los “asombrosos” resultados en las elecciones municipales en Reino Unido, que han superado sus “mejores expectativas”, y subrayó un “cambio verdaderamente histórico en los patrones de votación” en el país.
Reform UK, que partía sin controlar ninguno de los concejos en disputa, se ha hecho con siete, con 936 representantes hasta ahora, lo que implica un incremento de 873, de acuerdo con los últimos datos publicados este viernes por ‘The Guardian’. Los Verdes, que tampoco dirigían ningún concejo, han pasado a controlar al menos tres y suman 231 concejales, 128 más que antes.
Mientras tanto, los conservadores conservan el control de cinco concejos, con 484 escaños, lo que supone 303 menos que en la anterior cita local. Los liberales han logrado un concejo adicional respecto a las pasadas elecciones, hasta trece, y ganan otros 45 escaños, situándose por ahora en 593 representantes.