El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado de nuevo este miércoles una oferta de ayuda humanitaria adicional para Cuba por un importe de 100 millones de dólares (algo más de 85 millones de euros), en un momento en que las autoridades cubanas insisten en que la grave crisis que vive el país responde a la "guerra económica" y al bloqueo energético impulsados desde Washington.
En un comunicado, el Departamento de Estado ha explicado que "reafirma públicamente (su) generosa oferta" y subraya que se trata de una asistencia "directa al pueblo cubano, que se distribuirían en coordinación con la Iglesia católica y otras organizaciones humanitarias independientes de confianza".
"La decisión de aceptar nuestra oferta de ayuda o denegar una asistencia vital que salva vidas recae en el régimen cubano, que, en última instancia, deberá rendir cuentas ante el pueblo cubano por interponerse en el camino de una ayuda fundamental", ha señalado la cartera diplomática estadounidense, que afirma que continuará "buscando reformas significativas del sistema comunista cubano" y reprocha a La Habana que "se niega a permitir" que sean las autoridades estadounidenses quienes faciliten una ayuda que la población necesita "desesperadamente debido a los fracasos del corrupto régimen cubano".
El Departamento ha sostenido que el Ejecutivo del país caribeño "solo ha servido para enriquecer a las élites y condenar al pueblo cubano a la pobreza", y ha recordado que el paquete ofrecido por Washington contempla también "apoyo a un servicio de internet por satélite gratuito y rápido".
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha reivindicado en sus redes sociales que, pese a "las cruentas medidas de asfixia económica y energética que Estados Unidos ha decretado, Cuba sigue en pie, no es un estado fallido". A su juicio, "la crisis que nos atenaza es fruto de la severa guerra económica que nos imponen y de la persecución energética", y ha advertido de posibles interrupciones en el suministro de electricidad durante la jornada. Ha atribuido "ese dramático agravamiento" a "el genocida bloqueo energético al que Estados Unids somete a nuestro país, amenazando con aranceles irracionales a cualquier nación que nos provea de combustible".
Díaz-Canel ha vinculado el cerco al combustible impulsado por la Administración de Donald Trump al hecho de que las distintas autoridades estadounidenses no han logrado "destruir la Revolución". En su opinión, "lo que los voceros del régimen estadounidense tratan de mostrar al mundo como consecuencia directa de una mala gestión del Gobierno cubano, es en realidad el resultado de un perverso plan que pretende llevar a niveles extremos las carencias y dificultades del pueblo". Aun así, ha insistido en que el Gobierno cubano está "dispuestos siempre al diálogo en igualdad de condiciones" con Estados Unidos.