Las autoridades iraníes han llevado a cabo este martes la ejecución de un hombre condenado por su implicación en el incendio provocado de una mezquita durante las protestas que estallaron a finales de diciembre de 2025 a raíz de la crisis económica. Aquellas movilizaciones derivaron después en manifestaciones contra el Gobierno, que Teherán sostuvo que estaban infiltradas por "terroristas" apoyados por Estados Unidos e Israel.
El condenado, identificado como Amiralí Miryafari, ha sido ejecutado en la horca una vez que su pena fue confirmada por el Tribunal Supremo, según ha informado la televisión pública iraní IRIB. El acusado fue hallado culpable de prender fuego a la mezquita de Qolhaq, en Teherán, y de ser "líder de una red" vinculada al Mossad, los servicios de Inteligencia israelíes.
Irán ha reconocido más de 3.100 fallecidos en el marco de las protestas, entre ellos 600 "terroristas", además de 2.427 civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, de acuerdo con las cifras facilitadas por el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi. Teherán ha señalado a potencias extranjeras como responsables de alimentar la violencia en las calles con el objetivo de legitimar una eventual intervención militar de Estados Unidos.
El entonces presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió en repetidas ocasiones de la posibilidad de lanzar una operación militar contra Irán por la represión de las protestas y, aunque inició un nuevo intento de negociación con Teherán para cerrar un pacto nuclear, finalmente acabó impulsando una ofensiva conjunta con Israel a partir del 28 de febrero, actualmente sujeta a un alto el fuego.
El propio Trump admitió el 5 de abril que su Administración hizo llegar armamento a manifestantes durante las protestas con la intención de alentar un levantamiento contra las autoridades iraníes. "Un montón de armas que enviamos a través de los kurdos", afirmó, antes de apuntar que sospecha que los destinatarios del arsenal "se quedaron con las armas".
Como reacción, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqaei, subrayó que estas declaraciones de Trump le hacen responsable del "derramamiento de sangre" registrado durante las protestas y su represión posterior, y recalcó que constituyen además un respaldo a la versión oficial sobre la presencia de personas armadas en las movilizaciones.