Israel ha denunciado que Irán está avanzando con rapidez en la reconstrucción de una base subterránea de misiles situada en la zona de Khomein, apenas días después de haber sido objetivo de ataques aéreos.
Según un informe de inteligencia citado por fuentes israelíes, las imágenes satelitales más recientes muestran que las zonas de acceso al complejo militar han sido despejadas, lo que indicaría el inicio de trabajos de recuperación en la instalación.
Daños limitados en la estructura principal
De acuerdo con la evaluación difundida por el Mossad, los ataques habrían afectado principalmente a los accesos exteriores y túneles de entrada, mientras que la estructura principal del complejo, situada bajo una montaña, habría permanecido intacta.
Esta configuración subterránea explicaría, según los analistas, la rapidez con la que Irán estaría logrando restablecer parte de la operatividad del enclave militar.
“Se está recuperando en días”
El mensaje atribuido a la inteligencia israelí subraya la velocidad del proceso de recuperación iraní con una advertencia clara: “Irán no se está recuperando en meses. Se está recuperando en días”.
Esta afirmación refuerza la idea de que, pese a los bombardeos, la infraestructura militar iraní mantiene una elevada capacidad de resiliencia.
Un pulso estratégico en evolución constante
Teherán no ha confirmado ni desmentido la información ni ha ofrecido detalles sobre el estado de la base señalada. La falta de respuesta oficial se suma a una serie de evaluaciones externas que apuntan a una recomposición acelerada del sistema de misiles iraní.
En paralelo, el director del OIEA, Rafael Grossi, ha insistido en la necesidad de retomar las inspecciones internacionales sobre material nuclear sensible, alertando del riesgo de pérdida de control en un contexto de alta tensión regional.
Una infraestructura difícil de neutralizar
La información conocida sobre el sistema de bases subterráneas iraníes apunta a una red de instalaciones profundamente enterradas y distribuidas por el país, diseñadas precisamente para resistir ataques y asegurar la continuidad operativa incluso en escenarios de guerra.
En ese contexto, la denuncia israelí vuelve a poner sobre la mesa una realidad estratégica: los ataques pueden ralentizar, pero no necesariamente neutralizar, la capacidad militar iraní a largo plazo.