El partido opositor Ciudadanos Etíopes por la Justicia Social (EZEMA) ha acusado este viernes a las autoridades de excluir a sus aspirantes en la región de Harari por su identidad étnica, además de detener a varios de sus miembros en el sur de Etiopía, alertando de que estas actuaciones comprometen la legitimidad de los próximos comicios en el país.
En un comunicado difundido el viernes, la formación señaló que, pese a su apuesta por una competencia pacífica y el respeto a los cauces legales, el proceso electoral actual se desarrolla bajo “graves presiones” derivadas de prácticas discriminatorias y campañas de acoso con fines políticos.
EZEMA denuncia que los candidatos ajenos al grupo étnico harari no pueden optar a escaños en la Asamblea Nacional, algo que, según recalca, vulnera la Constitución, que garantiza a todos los ciudadanos el derecho a votar y ser elegidos en cualquier nivel de la Administración sin distinción de origen o identidad étnica.
Desde los años noventa, Etiopía funciona con un modelo en el que las divisiones regionales y la representación institucional se articulan en torno a criterios étnicos, lo que ha alimentado tensiones recurrentes. El ejemplo de Harari ilustra este conflicto: es la región más reducida del país y, pese a su diversidad étnica, la élite harari mantiene salvaguardas constitucionales regionales específicas para conservar el poder frente a comunidades más numerosas, como los oromo o los amhara.
Según el partido, su aspirante a la Cámara de Representantes del Pueblo, junto con candidatos de otras formaciones, fue apartado de la contienda electoral tras una resolución de la Sala de Asuntos Étnicos Penales y de Justicia del Tribunal Superior Regional del Estado de Harari. EZEMA indicó que, posteriormente, la Junta Electoral Nacional de Etiopía ordenó reemplazar a este candidato por otro que cumpliera con el criterio étnico exigido.
“Esta decisión es una manifestación directa del sistema político étnico impuesto en nuestro país”, afirmó el partido, sosteniendo que pone de relieve cómo los ciudadanos son tratados como “nacionales de primera y segunda clase” en las distintas regiones.
El partido también definió como “herida profunda” la exclusión de los habitantes de la histórica ciudad amurallada de Jegol de la participación política por razones étnicas, y avanzó que llevará el asunto ante las instancias judiciales competentes hasta agotar la vía constitucional.
Paralelamente, EZEMA acusó a las fuerzas de seguridad del sur de Etiopía de abandonar su neutralidad para alinearse con el partido en el poder. La formación sostiene que sus candidatos y coordinadores en las zonas de Gamo, Kore, Dawro y Arba Minch han sido detenidos y sometidos a presiones sin base legal alguna.