Islamabad, capital de Pakistán, se ha transformado este domingo en el centro de un amplio dispositivo policial de seguridad ante la eventual celebración, en los próximos días, de nuevas conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán.
El comisionado jefe de la ciudad, Irfan Nawaz Memon, ha informado en redes sociales de que “el transporte pesado y el transporte público en la ciudad están suspendidos hasta nuevo aviso”.
En la vecina Rawalpindi, su responsable policial, Hasan Waqar Cheema, ha confirmado igualmente la paralización del transporte público y de mercancías desde el mediodía de este domingo “hasta nuevo aviso”.
Rawalpindi se mantiene en máxima alerta desde el sábado e Islamabad se sumará a este nivel de seguridad en las próximas horas. En la primera ciudad se han desplegado ya más de 10.000 agentes y efectivos policiales y se han levantado 600 controles especiales, desde los que se supervisan con rigor todos los accesos y salidas.
Las posibles conversaciones siguen, sin embargo, en el ámbito de la conjetura. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió ayer el envío de una delegación preparatoria este domingo para preparar un encuentro el lunes, pero la decisión de Irán de restablecer el bloqueo en el estrecho de Ormuz, como respuesta a la orden de Trump sobre el perímetro de la zona, ha complicado de forma notable el panorama.
Por ahora, fuentes de la mediación paquistaní citadas de forma anónima por la cadena GEO TV aseguran que no disponen de información sobre una fecha concreta para las conversaciones ni constancia de la llegada de una delegación preliminar estadounidense.