Los hogares recortan un 6,3% el gasto en comida en 2024 mientras el destinado a vehículos sube un 10,6%

Los hogares españoles gastaron menos en alimentación y bienes duraderos en 2024, mientras aumentaron con fuerza las compras de vehículos.

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Un mercado de alimentos. Eduardo Parra - Europa Press

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El gasto mediano anual de los hogares españoles en alimentación se situó en 6.000 euros en 2024, lo que supone un descenso del 6,3% frente a 2022. En contraste, el desembolso destinado a la compra de automóviles y otros vehículos repuntó un 10,6%, hasta alcanzar los 7.300 euros, según la “Encuesta Financiera de las Familias”, difundida por el Banco de España.

Este sondeo, de carácter bianual, examina la renta, los activos, el endeudamiento y los patrones de gasto de los hogares en 2024. De sus conclusiones se desprende una notable estabilidad en la propiedad de vehículos y variaciones moderadas en los hábitos de consumo de bienes duraderos y no duraderos.

Frente a 2022, el incremento del gasto en vehículos se combina con una caída del valor mediano del resto de bienes duraderos, así como con retrocesos en el gasto mediano en alimentación y en otros bienes no duraderos para el conjunto de los hogares.

Estas variaciones globales, sin embargo, encubren una fuerte diversidad entre colectivos, tanto por nivel de renta y patrimonio como por edad, situación laboral y estructura del hogar.

Entre finales de 2022 y finales de 2024, el gasto mediano en alimentación pasó de 6.400 euros a 6.000 euros, mientras que el destinado a otros bienes no duraderos —suministros, gasto en educación, ocio, vacaciones, ropa, gastos médicos...— se redujo de 7.500 euros a 7.200 euros.

En el capítulo de alimentación, los descensos se concentraron en los hogares con menor renta, en los más jóvenes y en los de 65 a 74 años, así como entre asalariados y trabajadores por cuenta propia.

Por el contrario, se detectan incrementos en determinados tramos de renta alta, en la parte superior de la distribución, en los hogares cuyo cabeza de familia tenía entre 35 y 64 años, en los inactivos o parados y en buena parte de los niveles educativos.

Respecto al gasto en otros bienes no duraderos, la caída agregada fue más suave y coexistió con aumentos en varios colectivos, especialmente en los hogares de renta media y alta, en aquellos con cabeza de familia de entre 45 y 64 años, en los jubilados y en los inactivos o desempleados, así como en la franja alta de la distribución de la riqueza. En cambio, se aprecian retrocesos en el estrato de renta más baja y en ciertos grupos de edad y riqueza intermedios.

CRECE EL PORCENTAJE DE HOGARES QUE REALIZARON GASTO EN VEHÍCULOS

El estudio constata que la proporción de hogares que efectuaron algún gasto en vehículos aumentó de forma significativa, desde el 13,2% de 2022 hasta el 15% en 2024. En términos generales, se registran subidas en casi todos los segmentos. Los avances más notorios se dan en los hogares de renta media, en los menores de 55 años y en aquellos con menor nivel educativo.

El gasto mediano entre quienes compraron vehículos también creció, pasando de 6.600 euros a 7.300 euros, con incrementos especialmente marcados en los hogares de renta media y alta, en los hogares jóvenes y en los de menor tamaño. En sentido contrario, se observan descensos en algunos hogares de mayor edad o entre los asalariados.

En conjunto, la proporción de hogares que poseen automóviles y otros vehículos apenas cambió entre finales de 2022 y finales de 2024, al pasar del 78,9% al 79%. Entre los propietarios de vehículos, el valor mediano de estos activos se incrementó de 8.000 euros a 8.300 euros, lo que supone una subida del 4,3%.

CAE EL GASTO EN BIENES DURADEROS, COMO MOBILIARIO DEL HOGAR

En el caso de otros bienes duraderos —como el mobiliario del hogar—, el 55,4% de los hogares realizó este tipo de gasto en 2024, frente al 54,5% registrado en 2022.

Se observa, por tanto, un ligero aumento en la proporción de hogares que acometieron estas compras, acompañado de una reducción en el gasto mediano entre quienes lo efectuaron, que pasó de 1.100 euros a 1.000 euros.

El porcentaje de hogares que incurre en este tipo de gasto continúa siendo más elevado entre los de renta alta, los de mediana edad, los asalariados y aquellos con más miembros ocupados, mientras que las diferencias por nivel de riqueza resultan mucho más reducidas.