La UE aplaude el avance del tren entre Armenia y Turquía como paso hacia la plena normalización

La UE respalda el nuevo impulso al enlace ferroviario Kars-Gyumri entre Armenia y Turquía y lo considera clave para la plena normalización y la estabilidad regional.

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El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan Kay Nietfeld/dpa

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La Unión Europea ha valorado positivamente la reunión celebrada ayer en la ciudad turca de Kars por el grupo de trabajo bilateral de Armenia y Turquía, centrada en reactivar las conexiones ferroviarias entre ambos países, al considerar que supone un nuevo avance hacia la "plena normalización" de sus relaciones.

Un portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) ha subrayado que el "impulso sostenido" del proceso de normalización entre Armenia y Turquía "refleja la dinámica positiva que se está afianzando en la región", algo que ha calificado de esencial para garantizar una "paz y estabilidad duraderas".

En este contexto, la UE ha señalado que, una vez operativo, el enlace ferroviario Kars-Gyumri "reforzará la conectividad regional" y generará "beneficios concretos" para todas las comunidades del Cáucaso Meridional.

"La UE está comprometida con el fomento de la conectividad en el Cáucaso Meridional, en consonancia con nuestra Agenda de Conectividad Transregional, la estrategia Global Gateway y el Corredor de Transporte Transcaspiano, en los que Armenia y Turquía desempeñan papeles clave", ha remachado el portavoz del SEAE.

Las negociaciones para recuperar el tráfico ferroviario se pusieron en marcha en diciembre de 2021. Posteriormente, en un encuentro celebrado en julio de 2022 en Viena, capital de Austria, las dos delegaciones pactaron reabrir el paso fronterizo terrestre para ciudadanos de terceros países.

Desde 2024, ambos Estados participan en un proceso de normalización de sus relaciones diplomáticas, seriamente deterioradas por el respaldo de Turquía a Azerbaiyán en el conflicto de Nagorno Karabaj y por la negativa de Ankara a reconocer el genocidio armenio perpetrado por el antiguo Imperio otomano entre 1915 y 1923.

Turquía no cuestiona que se produjeran matanzas de civiles armenios, pero rechaza que se califiquen como genocidio y mantiene que las muertes no respondieron a un plan sistemático de exterminio por parte del Imperio otomano.