Las autoridades rusas han expresado este viernes su malestar por la decisión de Israel de impedir hace unos días que el carguero ruso 'Panormitis' descargara su mercancía en el puerto de Haifa, después de que el Gobierno ucraniano lo señalara por transportar presunto grano robado.
“Desde Moscú lamentamos esta medida, tomada claramente bajo presión de Kiev”, que además rompe el compromiso de Israel con los acuerdos comerciales, ha manifestado a los medios la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, que ha calificado de “absurdas e infundadas” las acusaciones de Ucrania.
La portavoz ha explicado que el pasado 30 de abril las autoridades israelíes denegaron al buque el permiso para atracar en el puerto de Haifa, en el norte del país. El importador israelí, Tzentziper, recomendó al proveedor buscar otro comprador sin ofrecer más explicaciones, motivo por el que el 'Panormitis' abandonó las aguas territoriales de Israel.
Esta versión choca con la breve nota difundida por el Ministerio de Exteriores israelí, que en su momento se limitó a indicar que el barco decidió por iniciativa propia salir de aguas territoriales israelíes.
Zajarova ha reprochado al Ejecutivo ucraniano que celebrara públicamente lo sucedido y ha advertido de que este tipo de actuaciones pueden poner en riesgo la seguridad alimentaria de Israel, según la información difundida por la propia cartera de Exteriores rusa.
En las últimas semanas, las autoridades de Ucrania han vuelto a cuestionar los acuerdos comerciales vinculados al supuesto grano sustraído durante la invasión y vendido por empresas rusas a varios países, entre ellos Egipto, Turquía, Argelia e Israel, con el que ha mantenido un intenso intercambio de reproches en los últimos días.
El ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiga, y su homólogo israelí, Gideon Saar, llevaron la disputa a las redes sociales la semana pasada, con el primero denunciando la supuesta inacción de Saar y de otras autoridades, mientras que este le recriminó no haber recurrido a los cauces diplomáticos formales.
Mientras Sibiga celebraba que este buque ruso no atracara finalmente en un puerto israelí gracias a la presión ejercida por Ucrania, Saar cuestionó la veracidad de que se tratara de grano robado y señaló las “lagunas” de la acusación presentada por las autoridades ucranianas.
Ucrania sostiene que desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022 se han exportado más de 1,7 millones de toneladas de productos agrícolas, por un valor superior a 20.000 millones de grivnas (unos 387 millones de euros), desde los “territorios temporalmente ocupados”.