Rusia niega que la tregua por la Pascua ortodoxa sea preludio de un alto el fuego duradero

Moscú descarta que la tregua por la Pascua ortodoxa abra la puerta a un alto el fuego duradero y acusa a Ucrania y la UE de prolongar la guerra.

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El embajador de la Federación Rusa, Vasili Nebenzia Europa Press/Contacto/Lev Radin

El embajador de la Federación Rusa, Vasili Nebenzia Europa Press/Contacto/Lev Radin

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Rusia ha sostenido este lunes ante el Consejo de Seguridad de la ONU que el ya finalizado alto el fuego con Ucrania decretado por la Pascua ortodoxa no debe interpretarse como “un preludio” de un acuerdo “de larga data”, al tiempo que ha responsabilizado a Kiev y a la Unión Europea de alargar el conflicto.

El embajador ruso ante Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, ha descrito la sesión del Consejo como un “espectáculo barato y de segunda categoría” y ha insistido en que la tregua de la Pascua ortodoxa “no puede considerarse bajo ninguna circunstancia un preludio de un alto el fuego de larga data”.

Nebenzia ha rechazado la propuesta de pausa en los combates planteada por Ucrania y por varios países europeos, al considerar que solo serviría para que las Fuerzas Armadas ucranianas reagrupasen tropas, y que “eso es precisamente a lo que se refieren cuando hablan de un alto el fuego”.

El representante ruso ha acusado además a los dirigentes de la UE de enviar al frente a ucranianos “de a pie” que, según él, no desean combatir por el Ejecutivo de Kiev, al que ha calificado de “corrupto”.

En su intervención, el embajador de Ucrania, Andri Melnik, ha reprochado al Kremlin el uso de “tácticas de pseudonegociación”, al exigir la retirada ucraniana de determinadas zonas como condición previa para cualquier diálogo de paz. Pero “jamás abandonaremos ni un solo milímetro cuadrado de nuestro territorio, ni a ninguno de nuestros conciudadanos”, ha recalcado, repitiendo el mensaje del presidente Volodimir Zelenski.

Melnik ha pedido al Consejo de Seguridad, y de forma especial a los Estados europeos, que impulsen una resolución que contemple un “alto el fuego inmediato e incondicional”, junto con un canje de prisioneros de guerra “todos por todos”.

El diplomático ucraniano ha defendido que Rusia terminará perdiendo la guerra sobre el terreno, citando evaluaciones que apuntan a 254 bajas militares rusas “por cada kilómetro cuadrado de territorio ucraniano que aún logra ocupar” el Ejército ruso. Ante esta “cruenta realidad”, ha calculado que Moscú se vería obligada a movilizar al menos a otro millón y medio de soldados para controlar la totalidad del Donbás, y ha advertido de que “incluso” para el presidente ruso, Vladimir Putin, “para quien el valor que le otorga a la vida de sus propios ciudadanos parece ser insignificante, semejante cifra sería catastrófica”.

En paralelo, la Unión Europea ha reiterado su apoyo a Ucrania y su disposición a contribuir a “garantías de seguridad sólidas y creíbles” para el país. La embajadora de Suecia, Nicola Clase, en nombre de Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega, ha reclamado que se exijan responsabilidades a Moscú, al considerar que “ignorar el Derecho Internacional solo fomenta una mayor agresión en Ucrania y en otros lugares”. En la misma línea, el representante del Reino Unido, James Kariuki, ha advertido de que “si Rusia logra demostrar al mundo que las fronteras pueden cambiarse por la fuerza en Ucrania, sentará un precedente muy peligroso”.

La sesión del Consejo también ha dado pie a un nuevo choque diplomático, después de que la embajadora adjunta de Estados Unidos, Tammy Bruce, instara a China, Corea del Norte e Irán a dejar de suministrar a Rusia material que le permite sostener su ofensiva en Ucrania. Pekín ha rechazado estas acusaciones, reivindicando sus iniciativas para favorecer las conversaciones de paz y sosteniendo que “es Estados Unidos, no China, quien lleva mucho tiempo suministrando armas al campo de batalla”, según ha replicado el embajador adjunto chino, Sun Lei.