El Kremlin ha insistido de nuevo este martes en que cualquier proceso de negociación con las autoridades de Kiev pasa por la retirada de las fuerzas ucranianas de las zonas del Donbás que aún controla, es decir, partes de las provincias de Donetsk y Lugansk, en su mayor parte bajo dominio ruso, así como de las “regiones rusas”.
El portavoz presidencial, Dimitri Peskov, ha subrayado que el jefe de Estado ucraniano, Volodimir Zelenski, “debe ordenar a las Fuerzas Armadas ucranianas que cesen el fuego y abandonen el territorio de Donbás”, además del resto de “territorios de las regiones rusas”, sin aclarar a qué áreas concretas se refería.
“En ese momento se establecerá un alto el fuego y las partes podrán entablar negociaciones con tranquilidad, las cuales, por cierto, serán inevitablemente muy complejas y contendrán una gran cantidad de detalles importantes”, ha indicado Peskov, según han difundido las agencias de noticias rusas.
El representante del Kremlin ha remarcado que esta exigencia ya se ha formulado en repetidas ocasiones en el pasado. Sin embargo, ello no ha impedido que se hayan producido contactos puntuales entre las delegaciones, centrados sobre todo en cuestiones humanitarias, como la repatriación de cadáveres de combatientes o el canje de prisioneros de guerra.
En el plano político, los progresos son prácticamente inexistentes. La disputa territorial y el control de la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, siguen siendo los principales obstáculos para avanzar hacia una paz duradera. Kiev mantiene que no está dispuesta a renunciar a esos territorios, mientras que Moscú sostiene que su presencia militar obedece a la necesidad de salvaguardar a la población rusa residente en esas zonas.
En septiembre de 2022, pocos meses después del inicio de esta fase abierta de la guerra —el conflicto territorial se originó en 2014 con la anexión rusa de Crimea—, las autoridades rusas organizaron referendos en Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Los supuestos resultados favorables a la incorporación a Rusia fueron rechazados por la comunidad internacional, que no les otorgó validez alguna.