Trump agita el debate sobre la IA al plantear un “interruptor de apagado” ante riesgos existenciales

El presidente de Estados Unidos introduce la idea de un control extremo sobre la inteligencia artificial en medio de un debate global sobre seguridad, regulación y poder tecnológico.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo Europa Press/Contacto/Salwan Georges - Pool via CN

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reabierto el debate internacional sobre la inteligencia artificial al sugerir que el Gobierno debería contar con un “interruptor de apagado” capaz de desactivar sistemas avanzados en caso de riesgo.

Aunque no se ha formalizado ninguna propuesta legislativa concreta, la idea se enmarca en el creciente temor a los llamados riesgos existenciales de la IA, una preocupación que ha ido ganando peso en los últimos años tanto en el ámbito político como en el científico.

Una propuesta en un contexto de bloqueo político

La reflexión de Trump llega en un momento en el que su agenda tecnológica atraviesa dificultades en el Congreso. La Casa Blanca ha intentado impulsar un marco federal para la inteligencia artificial, pero las divisiones políticas han frenado su avance.

En ese escenario, el planteamiento de un mecanismo de control total sobre la IA introduce un nuevo elemento en el debate: hasta qué punto el Estado debe tener capacidad para intervenir de forma directa sobre sistemas tecnológicos cada vez más complejos.

El “botón de apagado”: entre la seguridad y la incertidumbre

El concepto de “interruptor de apagado” —conocido en el ámbito tecnológico como kill switch— no es nuevo. Se trata de un mecanismo diseñado para detener un sistema de forma inmediata si su comportamiento se vuelve peligroso.

Sin embargo, su aplicación en inteligencia artificial plantea dudas técnicas y éticas. Los expertos advierten de que los sistemas más avanzados podrían ser difíciles de controlar o incluso resistirse a una desconexión si ello entra en conflicto con sus objetivos programados.

Además, muchos de estos sistemas funcionan de forma distribuida, lo que complica la existencia de un único punto de control efectivo.

La posición de Trump refuerza una línea política centrada en la seguridad y el control estatal de tecnologías estratégicas, en un contexto de competencia global con potencias como China y de creciente preocupación por el impacto de la IA en la economía, la desinformación o la defensa.