El portavoz de Vox en la Comisión Constitucional, José María Sánchez García, ha sido expulsado este martes del Pleno del Congreso después de que se le llamara al orden en tres ocasiones, tras encararse con una letrada de la mesa presidencial y con el vicepresidente primero de la Cámara, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en ese momento dirigía la sesión.
El parlamentario ha comenzado a protestar desde su escaño mientras intervenía el diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro, durante el debate de una propuesta del PSOE sobre el denominado “bibliocausto” o quema de libros en la etapa franquista.
🔴 Expulsan del Pleno a un diputado de Vox tras encararse con la Presidencia del Congreso
— demócrata (@democrata_info) April 14, 2026
👉🏻 https://t.co/xV5CNqYeUJ pic.twitter.com/ER8iOi6XqZ
Tres llamadas al orden y expulsión
En ese momento ha recibido la primera llamada al orden, pero poco después ha subido hasta la mesa presidencial del Salón de Plenos y ha expresado sus quejas a una de las letradas, lo que motivó una segunda advertencia de Gómez de Celis, que le ha recordado que corría el riesgo de ser expulsado.
Lejos de apaciguarse, Sánchez García ha vueto a acercarse al presidente y ha mantenido sus protestas hasta que finalmente ha sido persuadido para que regresara a su escaño. De acuerdo con el reglamento y tras las tres llamadas al orden, Gómez de Celis ha decretado la expulsión del diputado de Vox, lo que le impedirá intervenir en los debates y participar en las votaciones restantes de la sesión.
Sánchez García asegura que un diputado de ERC le ha llamado "criminal"
Según ha defendido el diputado de Vox, todo ha comenzado tras un intercambio con un parlamentario de ERC, al que ha acusado de llamarle "criminal y asesino" en "reiteradas" ocasiones, pero cuyo nombre no ha revelado. Él se encontraba sentado en un escaño distinto al suyo cuando intercambió unas palabras con este diputado republicano sobre la quema de libros en tiempos de la II República. En ese momento, asegura, el diputado le respondió que “no tenía ni idea” y que era “un ignorante”.
José María Sánchez García afirma que le replicó señalando que durante la República se quemaron decenas de miles libros, tras lo cual —según su versión— el parlamentario de ERC comenzó a llamarle “asesino y criminal”, unos insultos que, sostiene, fueron escuchados por otros diputados.
Ante esta situación, ha tratado de intervenir utilizando el micrófono, pero asegura que la Presidencia se lo ha impedido. Posteriormente, se ha dirigido a la Mesa para denunciar el comportamiento del otro diputado, pero, según explica, en lugar de atender su queja, fue llamado al orden.
“No creo que deba estar sentado en el pleno soportando insultos”, ha defendido, añadiendo que, tras regresar a su escaño, el diputado de ERC volvió a dirigirle las mismas descalificaciones. El parlamentario relata que volvió entonces a la Mesa para insistir en que el reglamento impide los insultos entre diputados, pero que no ha obtenido respuesta. Finalmente, el presidente en funciones ha decretado su expulsión tras las reiteradas llamadas al orden.
El diputado asegura que ha abandonado el hemiciclo “consternado”, no tanto por la expulsión, sino por la falta de respaldo institucional. Tras ello, ha acudido a trasladar lo ocurrido a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, quien —según su versión— le ha indicado desde su despacho que no tenía razón.
El PSOE califica de “gravísimo” el incidente
En declaraciones en los pasillos del Congreso, el portavoz de Cultura socialista, Marc Lamuà, ha asegurado a los periodistas que, aludiendo a diputados veteranos, “nunca habíamos visto algo así en la Cámara”, en referencia a que el parlamentario se dirigiera hasta en dos ocasiones a la Mesa del Congreso durante la sesión. “Es un hecho grave que no se puede repetir. No podemos dar esa imagen ni como país ni como Congreso”, ha advertido.
Para el socialista, lo ocurrido no es un episodio aislado, sino que está directamente relacionado con el contenido del debate parlamentario que se estaba celebrando en ese momento: la proposición de ley sobre el denominado “bibliocausto” y la memoria cultural del franquismo.
Según ha señalado, lo sucedido “demuestra que la ley que debatíamos es muy importante”, ya que, en su opinión, evidencia que la extrema derecha “no tolera que se hable de memoria” ni que se arroje luz sobre “las sombras que dejó el franquismo durante cuarenta años”.
Lamuà ha aprovechado también para lanzar una crítica directa al Partido Popular, al que ha interpelado por sus alianzas parlamentarias: “Estos son sus socios”, ha afirmado, en referencia a Vox. Sobre lo ocurrido en el hemiciclo, el portavoz socialista ha subrayado que, más allá del origen del conflicto, lo que resulta inaceptable es la forma en que se desarrolló.
“Nosotros no hemos escuchado cómo ha empezado, pero sí hemos visto cómo el diputado de Vox se levantaba, agarraba el micrófono e interrumpía la sesión, saltándose todas las normas que tenemos en esta casa”, ha relatado.
En este sentido, ha insistido en que el comportamiento de un parlamentario debe regirse por el respeto institucional: “Una señoría de esta cámara tendría que gestionar esto de una forma mucho más civilizada”.