La izquierda de ámbito estatal ha encajado un serio revés en las elecciones del 17M en Andalucía, al quedar prácticamente congelado el apoyo a la confluencia de IU, Movimiento Sumar y Podemos (la coalición Por Andalucía) y sufrir el 'sorpasso' de Adelante Andalucía. Esta segunda candidatura progresista ha cuadruplicado sus escaños y pasa a ser la principal referencia a la izquierda del PSOE en el Parlamento andaluz.
Dentro de Por Andalucía, la formación que sale peor parada es Podemos, que vuelve a quedarse sin presencia institucional en otra comunidad autónoma al no lograr representación para ninguno de sus candidatos.
Con el 98% de los votos escrutados, Adelante Andalucía se convierte en la gran sorpresa de la noche al pasar de dos a ocho diputados, con el 9,58% de las papeletas (374.225 votos). Se trata de un salto notable si se compara con el 4,6% que obtuvo hace cuatro años.
Por su parte, la coalición integrada por IU, Sumar y Podemos mantiene sus cinco escaños al reunir 246.116 votos, el 6,30% del total, y conserva grupo propio en la Cámara autonómica. Sin embargo, el resultado se percibe como decepcionante al verse superada por una candidatura nacida de una escisión interna.
En conjunto, la izquierda alternativa al PSOE mejora su peso agregado gracias al fuerte avance de Adelante, de modo que la suma de ambas listas pasa de 7 a 12 parlamentarios. Pese a ello, continúa lejos de los 20 escaños logrados en 1994 y 2015 o de los 17 que consiguió en 2018 la candidatura unitaria que integraba a Podemos, IU y Adelante, entonces vinculada al sector Anticapitalistas.
El 17M refuerza a la izquierda confederal frente a la estatal
El 17M profundiza en el retroceso de las formaciones progresistas de ámbito estatal frente a fuerzas de corte confederal, soberanista o estrictamente territorial, y supone un serio aviso para la alianza que tratan de articular los partidos del socio minoritario del Gobierno con el objetivo de pilotar la reordenación de la izquierda alternativa antes de las próximas generales.
En otras comunidades ya se percibía esta tendencia: en Aragón, las últimas autonómicas situaron a la Chunta Aragonesista como referencia en ese espacio; en Euskadi y Baleares, la izquierda estatal queda por detrás de Bildu o Més per Mallorca; y en territorios como la Comunidad Valenciana o Galicia ni siquiera tiene presencia parlamentaria, donde el papel lo asumen Compromís y BNG.
Golpe para Maíllo y para la alianza de Sumar
El desenlace electoral supone un serio contratiempo para el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, cuya figura queda debilitada al no alcanzar el objetivo con el que se le reclamó como candidato en Andalucía: mejorar los resultados de 2022, ya malos para IU y Podemos. Él mismo llegó a señalar que aspiraba a duplicar la representación de Por Andalucía.
Ni su alto grado de conocimiento entre los votantes ni su propuesta de ser una izquierda "útil" dispuesta a gobernar con el PSOE han logrado calar. La candidatura no ha conseguido capitalizar el desgaste del PSOE en estos comicios.
El mal resultado andaluz repercute también en la estrategia de la alianza estatal entre IU, Sumar, Comuns y Más Madrid, que confiaba en un buen desempeño en esta comunidad para reforzar su proyecto de un nuevo frente amplio de izquierdas de cara a las generales.
Sin cabeza de cartel definida para las generales y sin una nueva marca electoral cerrada, el 17M aumenta la incertidumbre en un espacio político que aspiraba a mostrar avances concretos de esa futura candidatura antes del verano.
Se repite así el patrón del ciclo electoral de 2024: las fuerzas del socio minoritario del Ejecutivo no logran traducir su presencia en el Gobierno en mejoras electorales y, de hecho, sufren desgaste, en línea con lo que apuntan también las encuestas.
El buen resultado que obtuvieron Podemos e IU en Extremadura, donde bajo la marca Unidas por Extremadura sumaron tres escaños más que en los comicios previos, queda como una excepción. Andalucía confirma que las formaciones estatales a la izquierda del PSOE salen perjudicadas cuando concurren fragmentadas.
Adelante se dispara con un discurso andalucista
En este contexto de división, Adelante, encabezada por José Ignacio García, emerge como la gran vencedora de la noche electoral y sitúa al sector heredero de la exdiputada Teresa Rodríguez y del exalcalde de Cádiz José María González 'kichi' al frente de la izquierda ajena al PSOE, tras el cisma con Podemos e IU provocado por las disputas internas.
Con una campaña centrada en la reivindicación del andalucismo, Adelante ha logrado conectar especialmente con el electorado joven, articulando un mensaje que ha confrontado tanto con la derecha como con el PSOE y dejando claro que no contemplaba entrar en gobiernos de coalición con los socialistas.
Podemos vuelve a quedarse fuera de un parlamento autonómico
Los comicios andaluces suponen un nuevo revés para Podemos, que por primera vez se queda sin escaños en el Parlamento andaluz y que solo encabezaba la candidatura por la provincia de Jaén.
Con ello, los 'morados' profundizan en su debilidad territorial, al no contar con representación en una docena de comunidades: Aragón, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Euskadi, Cantabria, Cataluña (donde no se presentó en las últimas autonómicas) y Castilla y León. En Asturias, además, la diputada Covadonga Tomé rompió con la formación.
Tras encadenar dos malos resultados en Aragón y Castilla y León, donde concurrió en solitario y no llegó al 1% de los votos, Podemos optó finalmente, tras meses de incertidumbre, por cerrar un pacto "in extremis" para integrarse de nuevo en Por Andalucía.
De esta forma, volvía a compartir listas con Sumar pese a la ruptura consumada a finales de 2023 con la formación impulsada por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.
Ese acuerdo, sin embargo, no evitó el choque interno en el espacio político, dado que Podemos denunció que no se respetaba su peso, al liderar únicamente la lista de Por Andalucía en Jaén.
La Ejecutiva estatal del partido 'morado' ha evitado críticas públicas al pacto, optando por el silencio, aunque el exvicepresidente Pablo Iglesias aseguró que existía malestar en la militancia.
Las tensiones entre Podemos e IU y Sumar se han hecho visibles durante la campaña: las principales dirigentes de Podemos, Ione Belarra e Irene Montero, apenas han participado y se han limitado a respaldar a los candidatos de su partido, sin coincidir con Maíllo ni con los ministros de Sumar.
También se ha puesto de manifiesto la distancia entre la dirección estatal de Podemos y su organización andaluza, encabezada por Raquel Martínez, favorable a integrarse de nuevo en Por Andalucía y que ha mostrado públicamente su apoyo a Maíllo, al igual que el diputado andaluz José Manuel Gómez Jurado.
En este escenario, el 17M no contribuye a pacificar el espacio de la izquierda estatal ni a recomponer la relación con Podemos, pese a los gestos de los partidos de Sumar en el Gobierno, que insisten en su voluntad de volver a confluir.
Por ahora, la formación 'morada' mantiene distancia con la nueva alianza de IU, Sumar, Comuns y Más Madrid. En paralelo, alienta la posibilidad de un tándem electoral entre la eurodiputada Irene Montero y el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, tras coincidir en un acto conjunto para debatir sobre el futuro de la izquierda alternativa.