La relación ya frágil entre Junts y Sumar ha entrado este jueves en una fase de ruptura total tras la decisión del partido de Carles Puigdemont de suspender todos los contactos con la formación de Yolanda Díaz. La medida llega después de que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo calificara al partido independentista como “racista y clasista” en una entrevista radiofónica.
Según Junts, la organización ha decidido cortar toda interlocución política con Sumar hasta que se produzca una disculpa o rectificación pública. En caso contrario, advierten, no habrá ni negociaciones ni coordinación parlamentaria en el Congreso.
“Si quieren aprobar algo, que vayan a buscar al PP”, han trasladado desde la cúpula del partido, elevando el tono en plena aritmética parlamentaria compleja para el Gobierno.
Una crisis que salta del plató a la política
La controversia se ha originado en una entrevista en Onda Cero, donde Díaz ha reiterado que Junts ha mantenido posiciones “racistas y clasistas”, en el contexto del debate sobre la propuesta para delegar competencias de inmigración a la Generalitat.
Las palabras han sido interpretadas por Junts como un ataque directo a su legitimidad política y a su electorado, al que defienden como “injustamente estigmatizado”.
Puigdemont endurece el discurso
Carles Puigdemont ha respondido con un mensaje en la red social X en el que acusa a la vicepresidenta de recurrir a “insultos” y “manipulación” en lugar de argumentos políticos. En su intervención, ha comparado la estrategia comunicativa de Díaz con la de figuras populistas internacionales y ha acusado a la izquierda estatal de “deriva moral y desconexión”.
El nivell de baixesa moral a què han arribat els qui es creuen moralment superiors fa esgarrifança. La falta de respecte a l'altre, la falta de rigor, el recurs a la manipulació exactament com fa Donald Trump, descriuen perfectament on se situa avui aquesta esquerra desnortada…
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) April 16, 2026
El líder de Junts ha defendido además a su base electoral, rechazando lo que considera un “relato simplificador” que asocia al independentismo catalán con posiciones conservadoras o elitistas.
La ruptura con Sumar no afecta, por ahora, a los contactos con otras fuerzas como los Comuns en el ámbito parlamentario catalán, aunque Junts reconoce que las relaciones están igualmente congeladas.
El choque introduce una nueva variable de inestabilidad en el bloque que sostiene la gobernabilidad en el Congreso, donde la mayoría depende de equilibrios muy ajustados entre fuerzas con agendas profundamente divergentes.