El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los puntos neurálgicos del conflicto en Oriente Próximo tras los ataques a buques petroleros y mercantes que navegan por la zona. En estas aguas han cobrado especial relevancia los cazaminas encargados de localizar y desactivar las minas marítimas que habría colocado Irán.
Este paso es un corredor estratégico por el que transita cerca de una cuarta parte del comercio mundial de crudo por vía marítima, además de una parte significativa del tráfico de gas natural licuado y fertilizantes. Irán está aprovechando esta posición para dificultar la navegación comercial y presionar sobre el mercado energético internacional.
En este escenario, adquieren mayor visibilidad los buques cazaminas de la Armada española. España dispone de seis unidades —Segura, Sella, Tambre, Turisa, Duero y Tajo, todos ellos con nombres de ríos nacionales— integradas en la Escuadrilla de Medidas contra Minas. Habitualmente participan en despliegues de la OTAN, aunque no está previsto que intervengan en la actual escalada en el estrecho de Ormuz, tal y como confirmó la ministra de Defensa, Margarita Robles, durante una visita al Mando de Operaciones (MOPS).
Según la Armada, la misión esencial de estos buques, de 54 metros de eslora y con una autonomía de 2.000 millas, consiste en la detección, localización, identificación y neutralización de minas de fondo y de orinque. La dotación estándar está compuesta por 6 oficiales, 11 suboficiales y 24 marineros.
Su cometido es garantizar la seguridad del tráfico hacia los principales puertos españoles y las bases navales, además de facilitar las operaciones anfibias necesarias para proyectar el poder naval sobre tierra.
Buques especializados en la lucha contra minas
Estas unidades están construidas con plástico reforzado con fibra de vidrio, un material que les permite operar muy próximos a las minas submarinas al minimizar la probabilidad de activarlas gracias a su reducida firma magnética, y que además les otorga una notable resistencia frente a posibles explosiones cercanas.
Asimismo, presentan una baja huella magnética y acústica, un aspecto esencial en los cazaminas, ya que muchas de estas armas están diseñadas para detonar al detectar la firma magnética de un casco metálico o el ruido generado por una embarcación.
Los cazaminas españoles incorporan un sistema de combate desarrollado íntegramente en España y, de acuerdo con la Armada, se caracterizan por una maniobrabilidad "excelente".
Están equipados con un sónar de profundidad variable y con vehículos de control remoto "Pluto Plus" y "Miniesniper", que hacen posible detectar, clasificar y neutralizar las minas acuáticas con precisión.
Todos estos buques fueron construidos en los astilleros de Navantia en Cartagena, donde se encuentra su base operativa.