La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha destacado la relevancia de la prevención apoyada en la Sanidad Ambiental Aplicada, “que es capaz de minimizar los riesgos biológicos de forma eficaz”, y ha lanzado un mensaje de tranquilidad ante el brote de hantavirus detectado en un crucero con destino a Canarias, donde se han confirmado tres fallecimientos y se investigan varios casos adicionales.
El director general de ANECPLA, Manuel García Howlett, ha señalado que se trata de un ejemplo de cómo los riesgos biológicos ligados a vectores “pueden manifestarse en entornos globalizados y altamente transitados”, pero también de cómo la prevención, basada en la Sanidad Ambiental Aplicada y en el enfoque 'One Health', resulta clave para reducir la probabilidad de que se produzcan este tipo de episodios.
El suceso, actualmente bajo estudio por el Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta al buque MV Hondius y ha situado a la Sanidad Ambiental Aplicada en “primera línea de defensa” frente a enfermedades de origen animal que pueden transmitirse a las personas.
La organización ha recalcado que espacios como barcos, hoteles, almacenes o plataformas logísticas “deben contar con protocolos estrictos de vigilancia, gestión de plagas y evaluación continua del riesgo biológico”.
El hantavirus es una infección vírica que se transmite principalmente por roedores a través de sus excreciones, aunque existe una variante capaz de propagarse de persona a persona, la denominada 'cepa Andes', a la que se ha vinculado este brote.
Esta patología zoonósica puede provocar cuadros clínicos muy distintos, desde infecciones asintomáticas hasta desenlaces mortales; de hecho, su tasa de letalidad puede acercarse al 40 por ciento en los brotes asociados a sus formas más severas.
El virus se contagia sobre todo por la inhalación de partículas contaminadas con orina, heces o saliva de roedores infectados, en especial en recintos cerrados o con mala ventilación. Aunque la transmisión entre humanos es “extremadamente infrecuente”, la gravedad de la enfermedad y la falta de un tratamiento específico hacen que la “prevención en la herramienta más eficaz”, según han remarcado desde ANECPLA.
Una defensa esencial frente a riesgos invisibles
“La Sanidad Ambiental no es un complemento, es una barrera crítica frente a amenazas invisibles. Solo mediante la intervención de profesionales especializados y en coordinación con las autoridades sanitarias podemos minimizar el riesgo de brotes con impacto en la salud pública”, ha recalcado Manuel García Howlett.
En esta línea, ha recordado que la industria de cruceros constituye un entorno “especialmente sensible” desde la perspectiva sanitaria, dado que centenares o miles de personas comparten durante días espacios cerrados, así como sistemas de agua, alimentación, climatización y gestión de residuos.
En este escenario, el control de vectores y plagas se convierte en un “elemento esencial” para evitar enfermedades infecciosas, problemas de seguridad alimentaria y otros peligros para la salud. Por ello, la puesta en marcha de un Plan de Gestión Integrada de Plagas se ha consolidado como un estándar “imprescindible” en la operativa de los buques de pasajeros.
Tal y como ha explicado ANECPLA, este enfoque combina prevención, monitorización e intervención, dando prioridad a “la anticipación frente a los enfoques reactivos tradicionales”. Su finalidad es detectar los riesgos antes de que se concreten, actuar sobre los factores que los originan y asegurar la trazabilidad de todas las actuaciones.
Asimismo, la asociación ha advertido de que la presencia de plagas a bordo no solo implica un peligro inmediato, sino que también puede desembocar en restricciones operativas en puertos de distintos países, con “importantes consecuencias sanitarias y económicas”.
Prevención, mantenimiento y respuesta rápida
En este contexto, García Howlett ha indicado que la efectividad de un Plan de Gestión Integrada de Plagas en cruceros se apoya en “tres pilares fundamentales”: la formación de la tripulación (para la detección temprana de riesgos), el mantenimiento preventivo permanente (con el respaldo de empresas especializadas) y la capacidad de intervención rápida a bordo (especialmente relevante en situaciones de navegación en alta mar).
Al mismo tiempo, ha apuntado que un sistema correctamente implantado no solo protege la salud de pasajeros y personal, sino que además “refuerza la confianza del viajero y el compromiso del sector con la sostenibilidad”. Desde ANECPLA han insistido en que, pese a la aplicación de rigurosas medidas de prevención, “el riesgo cero no existe”.
“El cambio global y la presión sobre los ecosistemas están favoreciendo la aparición de nuevos riesgos y la intensificación de otros ya conocidos. La Sanidad Ambiental es, hoy más que nunca, un pilar estratégico para anticiparnos a ellos”, ha añadido el ambientólogo.
La asociación ha alertado de que el control de ratas se enfrenta hoy, entre otros, a dos “grandes desafíos”: por una parte, la aparición de resistencias biológicas a determinados rodenticidas anticoagulantes, tradicionalmente empleados en su control, y por otra, las crecientes restricciones normativas europeas en el uso de estos productos, que limitan concentraciones, formas de aplicación y contextos de utilización.
“Las resistencias reducen la eficacia de algunos tratamientos y obligan a replantear las estrategias de gestión. A esto se suma una normativa cada vez más exigente, que es necesaria desde el punto de vista ambiental, pero que requiere mayor planificación, conocimiento técnico y recursos”, ha señalado el director general de ANECPLA.
Ante este panorama, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental ha reiterado la conveniencia de apostar por una gestión integrada de plagas, basada en la prevención, la limpieza e higiene urbana, el control técnico profesional y la colaboración entre Administraciones Públicas, compañías especializadas y ciudadanía.