El cambio climático eleva en Europa el riesgo de leptospirosis y otras zoonosis, según un nuevo estudio

Un estudio europeo alerta de que el cambio climático favorecerá más casos de leptospirosis y otras zoonosis, ampliando su distribución y temporada de riesgo.

2 minutos

Imagen de archivo de un roedor. ADEPAP

Imagen de archivo de un roedor. ADEPAP

Comenta

Publicado

2 minutos

Más leídas

Un trabajo internacional difundido en “The Lancet Regional Health” señala que los factores climáticos y medioambientales pueden incrementar la probabilidad de leptospirosis, y alerta de que el calentamiento global podría influir de forma notable en la aparición de más episodios de esta infección.

La investigación, dirigida desde el Centro de Investigación de la Comisión Europea en Sevilla, ha contado con la colaboración del Centro Nacional de Epidemiología y de la Escuela Nacional de Sanidad del ISCIII. Las conclusiones remarcan la urgencia de poner en marcha actuaciones preventivas en Europa para reducir el impacto de la leptospirosis y de otras zoonosis sensibles a las variaciones del clima.

La leptospirosis es una zoonosis desatendida, con amplio impacto mundial, que se transmite sobre todo cuando la piel dañada entra en contacto con agua o suelos contaminados por orina de animales infectados, especialmente roedores. Cursa con fiebre y dolores musculares y, en los cuadros más graves, puede desencadenar fallo hepático y renal.

Aunque históricamente ha sido más habitual en zonas tropicales, las alteraciones climáticas y ambientales están favoreciendo un aumento de casos en otras latitudes, incluidos varios países europeos.

El estudio, un análisis espacio-temporal pionero en el ámbito europeo, integra datos epidemiológicos recopilados entre 2010 y 2023 con indicadores climáticos y del entorno. Este enfoque ha permitido detectar factores determinantes en la distribución de la enfermedad y proyectar el riesgo futuro bajo distintos escenarios de cambio climático.

Los autores proponen reforzar la incorporación de modelos espaciales y temporales en los sistemas de alerta temprana, junto con medidas de gestión ambiental y de mitigación del cambio climático, con el objetivo de facilitar respuestas de salud pública más eficaces.

En particular, el trabajo concluye que el incremento de las temperaturas y la modificación de las condiciones ambientales ligadas a una mayor humedad elevan el riesgo de leptospirosis a corto plazo. El peligro es más acusado en áreas cálidas, densamente pobladas y cercanas al litoral, y se intensifica en los últimos meses del verano, en estrecha relación con los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Asimismo, el análisis muestra que la pérdida de biodiversidad puede favorecer la transmisión de la infección y que la presencia de asentamientos humanos próximos a masas forestales se asocia también con un incremento del riesgo.

Más zonas afectadas y durante más meses

De cara al futuro, se prevé que la distribución espacial de la leptospirosis se modifique y se amplíe. Las regiones del norte y centro de Europa, donde hasta ahora la incidencia ha sido menor por su clima más frío, podrían volverse más propicias para la transmisión. En paralelo, en algunas áreas del sur de Europa podrían observarse descensos localizados, ya que el aumento de las temperaturas y la aridez limitarían la supervivencia de la bacteria.

En conjunto, la tendencia dominante apunta a una expansión tanto geográfica como estacional, con un mayor número de regiones afectadas y un riesgo que se extiende a más meses del año. El estudio recuerda, además, que los países con sistemas sanitarios menos sólidos, y con más dificultades para integrar estrategias “One Health” que unan datos climáticos, de sanidad animal y de salud humana en los sistemas de vigilancia y alerta temprana, presentan una mayor vulnerabilidad. En suma, el trabajo aporta nueva evidencia sobre la importancia de reforzar la preparación global frente a las amenazas zoonóticas emergentes en el continente europeo.