El Gobierno sitúa el chemsex como prioridad clave en la próxima Estrategia Nacional sobre Adicciones

El Gobierno incorpora el chemsex como prioridad en la futura Estrategia Nacional de Adicciones ante su complejidad y creciente impacto en salud pública.

3 minutos

El chemsex, una "prioridad" para el Gobierno "en la futura Estrategia Nacional de Adicciones" UNAD

El chemsex, una "prioridad" para el Gobierno "en la futura Estrategia Nacional de Adicciones" UNAD

Comenta

Publicado

3 minutos

Más leídas

El jefe de Servicio de la Subdirección General de Coordinación de Programas de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carlos Belmar Ramírez, ha recalcado que el chemsex “es una prioridad en la futura Estrategia Nacional de Adicciones”, al tratarse de “una realidad compleja y cambiante”.

En esta práctica, “conviven el placer, el deseo y la sociabilidad con importantes riesgos para la salud física, mental y social”, ha señalado durante la jornada “Chemsex, solo química”, organizada por la Comisión de Intervención de UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, que ha reunido a especialistas de diversos ámbitos.

Desde su perspectiva, la salud pública debe “sostener esa complejidad”, evitando limitarse a la mera vigilancia de los riesgos y apostando por “comprender los contextos y acompañar a las personas desde el respeto, la dignidad y la autonomía”. En este sentido, ha reiterado la importancia de “evitar respuestas criminalizadoras y de trabajar de forma coordinada entre Administraciones, entidades sociales, profesionales y personas usuarias”.

Según la organización, las personas ponentes han coincidido en “la necesidad de reforzar la coordinación entre recursos sociales y sanitarios para mejorar la respuesta al fenómeno del chemsex y otros usos sexualizados de drogas”. La vicepresidenta de UNAD, Elisabeth Ortega, ha subrayado que es fundamental abordar el chemsex “con rigor, sin simplificaciones y desde una perspectiva de salud pública”.

Por ello, defiende “modelos de intervención centrados en los derechos, la reducción de riesgos y el acompañamiento”. Además, ha incidido en la urgencia de “construir respuestas eficaces, humanas y no estigmatizantes, que no se limiten al consumo de sustancias e incorporen también factores sociales y emocionales, como el aislamiento, el estigma asociado al VIH, la LGTBIfobia o determinadas situaciones de exclusión y malestar psicológico”.

El miembro de la Comisión de Intervención de UNAD, José Luis Rabadán, ha recordado que los usos sexualizados de drogas “muchas veces” no encontraban “un encaje claro ni en los recursos tradicionales de atención a las adicciones ni en otros dispositivos sanitarios o sociales”. En la misma línea, el consultor y formador Raúl Soriano ha puntualizado que “no todos los usos sexualizados de drogas son chemsex”.

Otros escenarios de consumo sexualizado de sustancias

Soriano ha añadido que “también existen otros contextos de consumo sexualizado de sustancias relacionados con parejas, prostitución, clubs de intercambio de parejas o consumo vinculado a la pornografía”. Sin embargo, ha precisado que el chemsex se produce “principalmente entre hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, con el objetivo de mantener, intensificar o prolongar las relaciones sexuales durante largos periodos de tiempo”.

En este marco, ha detallado que “entre las sustancias más asociadas a esta práctica se encuentran la mefedrona, el GHB/GBL y la metanfetamina, además de otras como cocaína, ketamina, alcohol o popper, frecuentemente en situaciones de policonsumo”.

Durante el encuentro, las personas expertas han avisado de “la reaparición de problemáticas vinculadas al consumo inyectado, las sobredosis o los abscesos”, y han puesto el foco en “graves impactos físicos, psicológicos y sociales que pueden derivarse de estas prácticas”.

Asimismo, han remarcado que “España se encuentra entre los países europeos con mayor prevalencia de chemsex, según la encuesta europea ‘online’ para hombres que tienen sexo con hombres (EMIS)”. Finalmente, se han presentado datos como que “la red de atención a las adicciones de Madrid ha pasado de atender 54 demandas relacionadas con chemsex en 2017 a 912 en 2025”, reflejando el fuerte incremento de este fenómeno en los últimos años.