En los últimos años se ha detectado un aumento en el uso de preparados de cannabis con uno de sus principales componentes, el THC (Delta-9-tetrahidrocannabinol), señalado como el responsable de favorecer la aparición de trastornos mentales. Ante esta situación, la Sociedad Española de Patología Dual ha reclamado “romper el mito” del cannabis como sustancia terapéutica y reforzar la información a la población.
“Claro que determinados sujetos pueden beneficiarse de un efecto terapéutico de los derivados del cannabis, como ocurre con todas las drogas, porque todas tienen potenciales efectos terapéuticos, pero también todas las drogas, incluido el cannabis, son peligrosas cuando se utilizan de manera recreativa”, ha señalado el doctor Rafael Maldonado, catedrático y profesor de Farmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
El especialista ha puesto el foco en un trabajo publicado en la revista ‘The Lancet’ en 2007, que ya evidenciaba que el uso de cannabis se asociaba a un incremento del 40 por ciento en el riesgo de desarrollar psicosis, y que el consumo problemático duplicaba ese riesgo. Esta situación se encuadra dentro de la denominada patología dual, es decir, la coincidencia en un mismo paciente de un trastorno por consumo de cannabis y un trastorno mental como la psicosis.
Según las estimaciones disponibles, en torno al 35 por ciento de los primeros episodios psicóticos en países occidentales se dan en personas con un trastorno por uso de cannabis (TUC) previo al inicio de la psicosis. “El primer año tras la comercialización, en Ontario (Canadá) hubo un aumento del 30 por ciento de los casos de psicosis por consumo de marihuana, pero si nos vamos a la población joven, de 18 a 24 años, el incremento fue del 60 por ciento”, ha argumentado.
Otro de los fenómenos observados en los territorios donde se ha modificado la regulación del cannabis afecta a las diferencias entre hombres y mujeres. Tradicionalmente, como sucede con la mayoría de las drogas, los varones presentaban mayores tasas de consumo. No obstante, tras los cambios normativos se ha constatado una reducción de esa brecha de género.
Y, tal y como ha precisado el doctor Rafael Maldonado, esta reducción no se explica porque ellos consuman menos, sino porque ellas consumen más. “Un dato muy llamativo y que me parece muy importante es el incremento del consumo observado en Estados Unidos entre mujeres embarazadas, así como de los casos de trastorno por uso de cannabis. Son mujeres que pueden llegar al cannabis creyendo en el mito del efecto terapéutico, pero se olvidan en los efectos deletéreos”, ha afirmado.
Además, ha añadido que investigaciones llevadas a cabo en Montevideo, capital de Uruguay, han detectado desde el cambio de regulación un aumento de la siniestralidad vial vinculada al consumo de cannabis. “En Estados Unidos empieza a haber datos que apuntan en la misma dirección. Así que antes de cualquier cambio de regulación, igual que se hacen unas campañas muy buenas para evitar el consumo de alcohol al volante, se tendrían que hacer campañas para evitar conducir bajo los efectos del cannabis”, ha concluido.