El coordinador del Grupo de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas (GEAS) de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), el doctor Andrés González, ha señalado que “herramientas diagnósticas más precisas y un arsenal terapéutico en expansión” en lupus hacen posible “aspirar a objetivos que antes parecían lejanos”, como “la remisión sostenida, la protección del daño orgánico y el uso juicioso de los corticoides”.
“El lupus eritematoso sistémico ya no es la enfermedad de hace décadas”, ha apuntado, destacando que “la Medicina Interna, por su formación integradora, está en una posición privilegiada para liderar el manejo de pacientes”, especialmente “en aquellos con afectación multisistémica compleja o con comorbilidades”. Según ha explicado, el GEAS “trabaja para que todos los internistas del país puedan homogeneizar y mejorar la atención a estos pacientes”.
Coincidiendo con la conmemoración, este domingo 10 de mayo, del Día Mundial del lupus, este grupo de la sociedad científica ha remarcado que la patología “deja atrás su etapa más devastadora gracias a la disponibilidad de nuevos tratamientos, como los fármacos biológicos, y herramientas diagnósticas como la Inteligencia Artificial (IA), que permiten un diagnóstico más preciso”.
Aun así, ha recalcado que “el médico internista mantiene un papel clave en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad autoinmune” sistémica, considerada una de las “más relevantes” dentro de este campo. “En España, se ha descrito en torno a unas 82.000 personas afectadas, con una prevalencia de 210 casos por cada 100.000 habitantes, que aumentará debido, en parte, a las mejoras en diagnóstico”, ha informado.
Manifestaciones clínicas del lupus
El especialista ha recordado que “la enfermedad es entre ocho y nueve veces más frecuente en mujeres que en hombres y suele debutar en edad fértil, entre los 15 y los 45 años”, y que “puede afectar a cualquier órgano o sistema”. Ha detallado que “las manifestaciones 'visibles' más frecuentes en el debut son las musculoesqueléticas, artritis y artralgias, y las cutáneas, presentes en el 70-80 por ciento de los pacientes”.
En esta línea, el GEAS ha precisado que “la afectación cutánea más habitual es el eritema en alas de mariposa, que aparece en las mejillas y el puente nasal, la alopecia y la fotosensibilidad”, advirtiendo de que “puede comprometer órganos internos de forma potencialmente grave”. Ha añadido que “la nefritis lúpica es una de sus complicaciones más serias, afecta al 30-50 por ciento” y que, “sin un tratamiento precoz y adecuado, puede conducir a insuficiencia renal”.
También ha indicado que “otras manifestaciones son la inflamación de las membranas que rodean el pulmón (pleuritis) y el corazón (pericarditis)”, además de “alteraciones del sistema nervioso con cambios cognitivos o del estado de ánimo”. Ha subrayado que “el retraso diagnóstico es uno de los principales retos”, puesto que “puede superar uno o dos años o más tiempo, porque las manifestaciones iniciales son inespecíficas y pueden solaparse con múltiples enfermedades”.
IA y medicina personalizada en lupus
Profundizando en el papel de la IA en el diagnóstico, ha explicado que esta tecnología identifica “patrones clínicos y analíticos complejos que escapan al ojo humano”, lo que la convierte en una herramienta útil para “predecir la aparición de brotes”. Ha indicado que “los algoritmos de aprendizaje automático aplicados a grandes registros multicéntricos, como los que maneja el GEAS a través del registro 'RELES' o 'BELI-LES-GEAS', permiten identificar fenotipos de inicio del lupus eritematoso sistémico y subgrupos de pacientes con diferente pronóstico”.
“La visión a medio plazo es integrar estas herramientas en la práctica clínica diaria para hacer una Medicina más personalizada, predictiva y preventiva”, ha continuado González, quien ha señalado que se están incorporando “herramientas como la proteómica y la IA” con el fin de “predecir quién va a tener un brote, quién va a responder mejor a un fármaco u otro, y quién está en mayor riesgo cardiovascular o renal”.
Avances en tratamientos y biológicos
En relación con las opciones terapéuticas, el GEAS ha detallado que en su IV Curso sobre esta patología se ha abordado el uso adecuado de glucocorticoides mediante estrategias de ahorro apoyadas en el empleo optimizado de otras terapias, entre ellas los fármacos biológicos.
Según ha expuesto, “los biológicos aprobados recientemente, como belimumab (anti-BAFF) y anifrolumab (anti-interferón tipo I), logran el control de la enfermedad y la reducción significativa de corticoides, según datos del estudio 'TULIP-LTE' que confirman con anifrolumab el mantenimiento de baja actividad o remisión con dosis mínimas, y reducciones de al menos un 50 por ciento en vida real con belimumab”.
En lo que respecta a la nefritis lúpica, se ha puesto de relieve que “voclosporina, inhibidor de calcineurina de nueva generación, supone un avance en el control de la proteinuria y la protección renal”. Asimismo, ha resaltado que “como terapias emergentes, la terapia con células CAR-T anti-CD19 muestra resultados preliminares prometedores en lupus eritematoso sistémico refractario, con remisiones profundas y prolongadas”.
Para concluir, González ha recordado que “el lupus es una enfermedad crónica que, con tratamiento adecuado y seguimiento especializado, permite llevar una vida plena”, y ha insistido en la importancia de “trasladar un mensaje de acompañamiento a los pacientes y a sus familias, por parte de los equipos médicos comprometidos con su atención y la investigación activa en su enfermedad”.