Oncólogos destacan los anticuerpos conjugados como pieza clave en la oncología del mañana

Los anticuerpos conjugados a fármacos se consolidan como eje de la futura oncología y abren nuevas opciones frente al cáncer de ovario avanzado.

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Alejandro Martínez. IOR-PANGAEA ONCOLOGY

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El responsable del Servicio de Oncología del Instituto Oncológico Rosell (IOR)-Pangaea Oncology en el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, Alejandro Martínez, ha destacado que los anticuerpos conjugados a fármacos (ADC) representan una herramienta terapéutica "clave" para la oncología del futuro.

Martínez explica que estas terapias innovadoras están permitiendo dejar atrás "del desierto que ha supuesto durante décadas la quimioterapia estándar" en el cáncer de ovario, ámbito en el que ya se están empleando en la actualidad, según detalla IOR-Pangaea Oncology en un comunicado.

En estos tumores, el ADC se dirige específicamente contra una proteína denominada receptor de folato alfa, que se expresa de forma "especialmente intensa" en cerca del 40% de los casos del subtipo más habitual de cáncer de ovario, el seroso de alto grado.

"Los nuevos diseños de ADC, así como su combinación con otros fármacos disponibles, permitirán incrementar de modo exponencial el arsenal terapéutico para este tumor", remarca el oncólogo.

Entre los progresos recientes en este campo figuran además dos inmunoterapias autorizadas este 2026 por la agencia reguladora estadounidense (FDA), pembrolizumab y relacorilant, este último capaz de bloquear la señal del cortisol en la célula tumoral para restaurar la sensibilidad a la quimioterapia.

Un cáncer "complejo" y de alta mortalidad

En España se detectan anualmente entre 3.700 y 3.800 nuevos diagnósticos de cáncer de ovario, de acuerdo con los cálculos de la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan). Aunque no figura entre los tumores más habituales, la mayoría de los casos se identifican en estadios avanzados, momento en el que el abordaje terapéutico "ya es más complejo".

Pese a su incidencia intermedia, la mortalidad asociada es elevada, con aproximadamente 2.000 fallecimientos al año.

"Estas cifras reflejan la necesidad urgente de nuevas estrategias terapéuticas más eficaces. La incidencia y mortalidad por cáncer de ovario es comparable a la de otros tumores con una visibilidad pública más grande, como el carcinoma de mama triple negativo", concluye Martínez.